martes, 3 de febrero de 2009

Stopping Power - Poder de Detención


Los parámetros necesarios para realizar un estudio de las características del Poder de Detención y de Penetración, son:

· Velocidad inicial de la munición.

· Peso o masa de la bala.

· Sección recta o calibre de ésta.

El último parámetro que presentamos no quiere decir que sea lo misma sección recta que calibre de la bala, sino que podemos expresar lo mismo El Poder de Detención que el de Penetración, tanto en función de la sección recta como del calibre de la bala. En la exposición de tales características será el calibre lo que tomemos como parámetro para fijar los distintos valores de uno y otro.

La tendencia general es a considerar como parámetros para los estudios de balística de efectos, la velocidad inicial y el peso de la bala o bien la masa, sin que se le conceda importancia al calibre nada más que para citar la munición de que se trata.

Es corriente encontrar en la literatura militar anglosajona y gala las expresiones “Killing Power”, “Stopping Power”, “Detention Power”, “Puissance D’Arret”, etc., para referirse al efecto de las municiones de las armas portátiles sobre el hombre y también, y sobre todo, a finales del siglo pasado y principios de éste, sobre los animales.

En casi toda la literatura española que encontramos respecto al tema, se habla simplemente de “potencia” en función de la energía que lleva la bala en el instante del impacto. Habitualmente, cuando se proyecta una munición, se tiene muy en cuenta la masa de la bala, la velocidad inicial, el calibre (éste muchas veces viene condicionado a las armas existentes) y naturalmente la energía cinética, tanto inicial como remanente, a conseguir. Sin embargo y referido a munición para armas ligeras es fundamental, si queremos pisar terreno firme, señalar una característica relacionada con el calibre, y que en mi opinión, cuando el empleo ha de ser contra personas o animales sin protección, tiene que ser la más importante de todas e incluso prácticamente la única que al combatiente interesa conocer; es decir, lo que llamamos “Poder de Detención”.

Estoy seguro que todos creemos saber que quiere decir “Poder de Detención”. Pero si meditamos un poco, ¿cuántas veces no hemos confundido esta característica, con la tan conocida energía cinética remanente? Lo que equivale a admitir que, si dos balas de distinto calibre tienen la misma energía remanente en un punto de la trayectoria, las dos poseen allí el mismo poder de detención; y nada más lejos de la realidad, si nos atenemos a los efectos.

La confusión sobre este concepto, por no haber sido definido con propiedad, ha sido siempre grande. Así podemos ver algunas de las teorías que tratan de este tema:

E. Delgado Malqueda, en su libro “Balística de Efectos” de 1906, expone una teoría, según el citado autor, sustentada por Rhone y demostrada experimentalmente en Francia; la energía mínima para causar heridos de consideración es de 8 Kg. y de 19 Kg. para causar bajas en el ganado.

Este autor establece que se puede admitir que la energía necesaria para producir los efectos anteriores en las personas, es la que determina una penetración de 25mm en tablones de pino.

También podemos ver que el Diccionario Espasa, al hablar de los efectos de la munición de armas individuales sobre las personas, dice que se consideran necesarios 10 Kg. para poner a un hombre fuera de combate.

No deja de ser curiosa la teoría expuesta por el comandante Journée del Ejército francés, quien en experiencias realizadas en Châlons a finales del siglo pasado, llegó a determinar que para poner fuera de combate un blanco animado, es necesaria una fuerza viva de choque por Kg. de peso de 1/10 de Kg. por mm2 de sección recta del proyectil.

Pero no pensemos que lo acabado de exponer se debe a ser muchos los años que hace que se realizaron los estudios y experiencias porque no hace mucho tuvimos ocasión de leer un artículo sobre cartuchería, aparecido en una revista tan prestigiosa sobre estos temas, como “The American Rifleman” (y copiada la revista “Armas y Municiones”), donde se decía, entre otras cosas, hablando de la balística de efectos de las municiones para armas ligeras: “que aunque es difícil encontrar un valor numérico que exprese el daño que puede producir una bala de fusil, hay dos factores a tener en cuenta: “Energía Cinética y Diámetro de la Bala”, y añadía, “la expresión empleada para el daño es la energía cinética de la bala”; después finalizaba expresando “que la energía mínima requerida para poner a un hombre fuera de combate se estima en 15Kpm.”.

O sea, que pese a reconocer que se precisan factores (aparte de la energía cinética), para hablar de “Poder de Detención”, termina quedándose con el concepto clásico (factor de energía) como único determinante y comparativo.

Si consideramos que el “Poder de Detención” es una característica más de la munición, que nos sirve para apreciar la capacidad de ésta para poner fuera de combate al enemigo, bien momentánea o definitivamente, entonces, pretender medirla por la energía remanente significa estar equivocado casi siempre, pues sólo en circunstancias especiales se da el caso de coincidir en valor absoluto la medida de esas dos características.

En la determinación del “Poder de Detención”, “La medida del efecto producido en un blanco animado por el impacto de una bala en cualquier parte de éste y siempre que quede dentro del blanco”, es preciso tener en cuenta una característica más de la bala; su sección recta, que viene definida por el diámetro de la bala, siempre muy próximo al calibre.

Teniendo presente los datos característicos que nos dan la medida de los efectos producidos por las balas y que por otro lado son conocidos siempre por los usuarios de las armas, estableceremos la siguiente expresión que nos defina dimensional y numéricamente el “Poder de Detención”.

PD = Energía remanente (Kpm.) x radio de la bala (cm), o, teniendo en cuenta que las consecuencias sacadas son un poco subjetivas, se puede sustituir el radio de la bala por el calibre, entonces:

PD = Energía remanente (Kpm.) x calibre (cm) y como consecuencia:

La unidad del “Poder de Detención” = 1 (PD) = 1 (Kpm.) x 1 (cm)

Adoptaremos esta expresión para definir el “Poder de Detención”, debido a que los valores así obtenidos están en consonancia con los hasta ahora establecidos un poco empíricamente para medir la eficacia de las distintas municiones.

De acuerdo con la expresión antes citada, se ve que a igualdad de energía remanente, el poder de detención es directamente proporcional al diámetro de la bala y por lo tanto al calibre, el cual, dicho sea de paso, y ante el desconocimiento del 1º, se puede tomar como dato para los cálculos del Poder de Detención y viceversa. La consecuencia inmediata a deducir es que, resulta difícil con calibres pequeños llegar a conseguir un “Poder de Detención” importante, aunque todos sabemos que con cualquier calibre por pequeño que sea y aún con muy poca energía cinética, se puede causar la muerte de una persona si actúa sobre puntos vitales del organismo.

Pensando un poco sobre estas cuestiones, se ve lógico que así sea, puesto que si comparamos dos municiones, una de grueso calibre y velocidad normal y otra de pequeño calibre pero muy alta velocidad; suponiendo que, por ejemplo, a 1000 m las dos balas tienen una misma energía remanente, es muy posible que la de pequeño calibre dotada de una gran velocidad atraviese limpiamente el cuerpo con una pérdida pequeña de velocidad y sin embargo la de grueso calibre no llegue a salir; en consecuencia la energía de la última es absorbida por el cuerpo, mientras que la de pequeño calibre sólo pierde la diferencia entre las energías remanentes de entrada y salida, por lo tanto el “shock” será sensiblemente menor.

Todo lo que llevamos expuesto, hay que aplicarlo para balas simétricas y prácticamente indeformables al choque con el organismo humano, con vuelo estable, ya que en el caso de balas asimétricas, las de plomo, o las semi-blindadas, los efectos conseguidos son superiores a los que con esta exposición pueden obtenerse, puesto que las primeras, debido a su forma asimétrica, voltean en el momento del impacto con lo que la sección que presenta ante el obstáculo es superior a la sección recta de la bala; en cuanto a las de plomo, o las semi-blindadas, también es superior el “Poder de Detención”, ya que en el momento del choque, la bala se aplasta y en consecuencia aumenta la sección de encuentro.

También es preciso hacer otra excepción con aquellas balas animadas de una velocidad extraordinariamente alta, ya que precisamente la eficacia de esta munición se debe a que por la alta velocidad de la bala, en el momento del impacto se produce una hiperextravasación de los tejidos vivos por una subida de presión en una gran zona alrededor de la herida, en virtud del principio de Pascal.

Es curioso, pero parece ser que los estudios experimentales más notables que pueden citarse sobre esta materia, fueron llevados a cabo por médicos militares. Esto tiene explicación, si se mira desde un punto de vista quirúrgico; es decir, de la curación de las heridas producidas por las armas de fuego, más que desde el exclusivamente militar.

Teniendo en consideración todos los estudios experimentales, podemos establecer que los efectos producidos por los impactos medidos en unidades PD se consideran sin importancia por debajo de 5, con ligero shock hasta 10, de bastante consideración hasta 15 y muy graves de 15 en adelante. Así pues, podemos establecer como alcance eficaz, aquél al que se tiene un mínimo PD = 15.

De todo lo anteriormente expuesto, se deduce la gran importancia que tiene para los usuarios de las armas individuales, el que su munición tenga un buen “Poder de Detención”, ya que muchas veces de éste dependerá su vida.

Escrito por Cecilio Andrade

Ago 26th, 2007

Recuerda:

El Poder de Detención (Stopping Power) de un disparo esta determinado por unas series de factores tanto internos como externos cuyo resultado no siempre es 1+1=2 asi de simple y exacto, aunque no deja de ser un buen indicador, pero es solo eso, “indicador”. Porque en el fondo es el ser humano el quien en todo momento marca esa diferencia, es su capacidad de afán de superación y su sentido de la supervivencia la que marca la diferencia entre la vida y la muerte. El No Rendirse. El No Morir.

ERIZO403-3