viernes, 12 de junio de 2009

Ser Un Policia

Este articulo lo he leído en el Blog de nuestro querido maestro Cecilio, y me pareció una manera de agradecer a todos esos compañeros que se dedican a servir la seguridad y el cumplimiento de la ley. Sea desde ámbito Privado o desde ámbito de Estado, (Porque no nos olvidemos que aunque seamos de Distinto Padres pero seguimos siendo de la misma madre.) Sé que no es fácil y en muchas ocasiones es amarga cumplir nuestro trabajo pero por eso lo hemos elegido ser lo que somos ¿no?.

Espero que publicando este articulo pueda devolver un poquito de tal merecida reconocimiento de la sociedad.
Gracias a todos ustedes y Buen servicio.

“Al público general:

Os debo una disculpa. No soy perfecto. Todos los humanos cometemos errores, y yo he pagado por cada uno de ellos. En treinta años en la Policía, también he visto más de los que tú nunca verás.

He intervenido cuchillos, porras, armas, drogas y sacado a gente violenta de coches. Los adolescentes y no tanto. He visto borrachos, drogatas y conductores distraídos de todas las edades que han sido peligrosos para cualquiera en la carretera. He estado en más peleas de las que puedo contar con esos conductores y pasajeros. Todo mientras arrigesgo mi vida con el tráfico rodado que casi nunca reduce la velocidad… y mucho menos se para a ofrecerte ayuda.

He recogido cuerpos de las carreteras. Conductores, pasajeros, peatones y otros. He visto casi cada tipo de muerte de las que podáis imaginar. Debido a mis servicios, casi he muerto y he perdido amigos y colegas.

He caminado ese largo paseo hasta la puerta para decirle a un padre, esposa, hijo o familiar que sus amado nunca volverá a casa. He aguantado la agonía verbal e incluso amenazas porque esa pobre gente no puede aguantar su dolor.

He visto a maridos pegar a sus esposas y viceversa. Padres golpeando a niños y viceversa naturalmente. He visto los resultados cuando la gente mata a otra. También he visto a las víctimas saltando sobre mi espalda cuando intento llevar al culpable o al maltratador al calabozo.

He visto y oído a gente despreciarme y reirse cuando le piso en el autopista. Normalmente llaman a mi jefe para quejarse o decir algo que ellos piensan que es gracioso como “café y donuts”. Incluso esa gente misma se me encara, me recuerda que pagan mi salario y me gritan cuando no estoy en su casa treinta segundos después de su llamada.

He visto la enfermedad. A esos que son físicamente enfermos al igual que mentalmente. He escuchado a comerciantes que con derecho se quejan sobre que los vagabundos matan sus negocios. Y oído al transeúnte que no tiene opciones. He visto aquellos cuya adicción a las drogas, alcohol o a un estilo de vida sin hogar no les permite una solución rápida o fácil.

He oído los problemas familiars y del vecindario sufridos durante años. Ahora se espera que lo soluciones en minutos. Y si fallo, puedo ser demandado a cuenta de mi casa, coche, cuenta bancaria y perder mi carrera. Puedo incluso perder mi libertad, por una mala situación que puede requerir una decisión en pocos segundos.

He respondido las llamadas de “disparos, robos, violaciones, homicidios recién cometidos” y cualquier possible crimen o inhumanidad que puedas nombrar. He visto los ojos de un niño cuando las metanfetaminas se llevó a su papa y mama. He visto los ojos poseídos de un padre que de repente se da cuenta que hace mucho que no es dueño de su vida… sino que pertenece a su droga. He visto crímenes con los que nunca soñarías y nunca verás en “Cops”.

Como un compañero una vez me dijo: “Los policias viven los peores veinte minutes de las vidas de otros”.

Sí. Puede que haya hablado con brusquedad a su querido hijo. O haberle sacado de su coche. Haberle pedido que saque sus manos de los bolsillos o algo similar. Pero usted puede considerar que unos de esos “chicos” con los que trato en su amado vecindario estuvo a punto de matarme con todos los años que llevo trabajando. Llevaba encima un mágnum 357 oculto bajo la camisa que me pidió ponerse.

Gracias Dios. Lo siento pero recordando esto … supongo que he sido rudo.

He visto a los enviados de mi empleador, encargados de las negociaciones de los sueldos y literalmente dijeron “Sí, tenemos el dinero para aumentaros el sueldo… y no lo podéis tener”.

He visto a mi esposa escatimar y arañar intentando sacar adelante a cuatro niños con el sueldo de un policía. He visto a mis chicos aguantarse cuando se dieron cuenta de que no podia ir a sus actos especiales porque “Papá no tiene un horario normal”. He visto también a mis chicos llevar una carga que no deberían haber llevado, cuando uno de sus pequeños queridos llamó a mi niño “cerdo”. O aún peor, maldijo o golpeó a mi niño porque envié a un miembro de su familia al calabozo.

He visto a mi familia completa esperar por mí. Cuando trabajaba noches, fines de semana y vacaciones mientras usted estaba cómodo en su casa… y mi familia completa caminó sin mí demasiado tiempo.

También he viso las caras de niños que estaban perdidos y que mis colegas y yo tuvimos el privilegio de devolverles a los brazos de su desesperada madre. He visto hemorragias que he sido capaz de parar, el corazón que he sido capaz de darle una oportunidad para volver a empezar y las víctimas del crimen que mis camaradas y yo hemos sido capaz de proteger.

Tengo las caras en mi mente de personas cuyas vidas mis socios y yo salvamos. Sí, tengo historias de éxito… y de fallos. Y he tenido noches de no poder ir a dormer o de las que no puedo volver atrás por las caras, caras y el factor “y sí…”, en cada caso.

Y si usted nunca ve una milésima parte de esto, es que la Policía ha hecho su trabajo… después de todo, si los policías tuviésemos una rabiosa necesidad de ser como alguien, hubiésemos sido bomberos.

Créame. Si he sido rudo o insensible a sus niños o a alguien más, lo pagaré. Y aún así me pondré mi uniforme, chaleco antibalas, cinturón y placa y saldré de nuevo.

Porque es lo que los profesionales hacen.

Cualquier policía experimentado del país podría haber escrito esto.

Cualquier policía, cualquier ciudad, EE.UU.”