jueves, 17 de septiembre de 2009

GAR: más de treinta años frente al terrorismo

La Unidad de Acción Rural (UAR) de la Guardia Civil nace con la denominación “Grupo Antiterrorista Rural” y depende directamente del mando ejercido por el general jefe de las Unidades Especiales y de Reserva del Cuerpo.

Desde mi punto de vista, lo de “acción rural” debieran haberlo cambiado por “acción rápida” que suena mejor y va más acorde con la naturaleza de esta unidad de élite de la Guardia Civil española, si bien su Grupo operativo sí que se denomina “Grupo de Acción Rápida” (GAR).

La instrucción de sus miembros se realiza en el Centro de Instrucción y Adiestramientos Especiales de la Guardia Civil, el cual se encuentra en el municipio de Logroño.

La especialidad de la UAR es la lucha antiterrorista operativa y su jefe es un coronel, siendo el mando superior del GAR un teniente-coronel.

La edad máxima en el GAR son los 45 años para los suboficiales y 40 para los agentes de la escala básica, salvo que el jefe de la Unidad quiera que permanezcan en algún puesto específico por más tiempo, muestra de la exigencia de un perfecto estado físico que no suele ser el mismo superada esa edad. No es para menos ya que constantemente son requeridos para la lucha contra la organización ETA, puesto que su radio de acción se circunscribe a las Provincias Vascongadas y la Comunidad de Navarra reclamadas por ETA como parte integrante de Euskal Herria o País Vasco, junto a Iparralde, en el SO de Francia.

Hace dos años, un suboficial del GAR, cinco veces condecorado, fue cesado en su destino como represalia por haber retirado una pancarta de Batasuna con el lema ‘La Guardia Civil tortura y asesina’, ya que el jefe de la Comandancia del Cuerpo en la Provincia de Guipúzcoa consideró que no era correcto hacerse fotografías al lado de la pancarta mientras la quemaban en un contenedor, o al menos eso aseguraron algunos testigos. La sanción consistió en una falta leve por “negligencia en el cumplimiento de sus obligaciones profesionales”, para poco después ser trasladado a Logroño, al parecer, por pérdida de confianza de sus mandos en su anterior destino. El hecho llegó a la prensa pero lo cierto es que no mancha ni el buen nombre del GAR ni define la relación de esta Unidad con el resto de Servicios especiales de la Guardia Civil o los agentes encargados de la seguridad ciudadana, ya que unos y otros admiran por igual a los componentes del GAR, quienes arriesgan su vida frecuentemente en la lucha por la libertad y contra el terrorismo.

La creación de este legendario grupo data de 1978, cuando España pasa por uno de sus momentos más delicados, con la democracia recién adquirida y ETA asesinando a 70-80 personas de media anual. El director general de la Guardia Civil, ante el temor de una ofensiva total de ETA en el norte de España, encarga al coronel Miguel Astrain y al teniente José Luís Cuasante la puesta en marcha de un grupo especializado en tácticas operativas especiales y lucha antiterrorista. En Logroño formarían a los primeros 50 miembros históricos del GAR y en 1979 serían enviados a la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales del Ejército de Tierra español, en la localidad de Jaca (Provincia de Huesca), donde decidirían cual sería la seña de identidad en cuanto a su uniformidad para distinguirles de los “boinas verdes” o Cuerpo de Operaciones Especiales del Ejército: una boina negra con uniforme verde.

Con la idea de que adquirieran la mayor formación posible en tácticas operativas, marcharían también a Galicia donde se entrenarían en técnicas submarinistas.

El director general de la Guardia Civil había sido nombrado ministro de la Gobernación y desde este puesto impulsó a la nueva Unidad de élite hasta dotarla de 500 efectivos humanos, desplegándola por todo el País Vasco, Navarra y La Rioja.

Los 500 agentes del GAR continuarían su duro adiestramiento en la Provincia de Ciudad Real. El bautismo de fuego vendría en febrero de 1980 cuando un comando de ETA asesinó a seis guardias civiles que escoltaba un furgón con armamento pesado en la Provincia de Vizcaya. Desde entonces, las intervenciones del GAR lo han convertido en una de los grupos antiterroristas más experimentados de Europa. Nuestro sincero homenaje y admiración para todos sus miembros y apoyo incondicional a su abnegada labor así como nuestro emotivo recuerdo a sus cinco bajas hasta el momento, lo que denota su gran pericia y alta cualificación ya que sus caídos en acto de servicio son muy pocos frente a sus numerosísimas actuaciones exitosas que le han valido un áura de perfección y arrojo en el norte de España donde los ciudadanos vascos, en particular, saben que la presencia del GAR ha frenado no pocas veces y sigue haciéndolo la deplorable acción de ETA.