domingo, 18 de octubre de 2009

Tiro en seco - Entrenando en el salón de casa

Un manifico articulo escrito por Sr.Ernesto Pérez Vera publicado en el armas.es
Trata de enseñarnos los medios actuales para un entrenamiento en seco.
Muy interesante

Desde el punto de vista táctico/defensivo y de la seguridad en el manejo de armas, resulta de primordial interés el entrenamiento del desenfunde/enfunde del arma, así como su manejo táctico. La mejor forma de entrenarlo es en seco. Se puede definir como tiro en seco o entrenamiento en seco, aquellas manipulaciones y/o ejercicios de tiro que se realizan con un arma de fuego pero sin munición, bien por seguridad en el entorno donde se lleva a cabo el entrenamiento, o bien por economizar munición mientras se adquiere destreza, habilidad y confianza por parte del tirador.

No son muchos los que entrenan en seco las operaciones de desenfunde, encare, solventar interrupciones, recargas y devolución del arma a su funda, entre otras tantas operaciones. Quizás, durante los periodos de formación en Academias y Escuelas de Policías se deberían aumentar las horas de formación en este tipo de ejercicios. La mayoría de usuarios de armas defensivas (funcionarios con licencia de armas tipo A o ciudadanos con la tipo B) sólo entrenan en las galerías de tiro y casi siempre poco. Además, lo hacen con programas formativos poco acertados y nada reales. En mi opinión, antes de pasar al campo de tiro o a la galería, el usuario debe tener un amplio conocimiento de cómo funciona su arma y poseer una gran calidad en el manejo de la misma; esto le aportará al tirador seguridad cuando esté ante una situación crítica con el arma en la mano. Por ello, estas prácticas deberían llevarse a término también por agentes veteranos.

Sería conveniente el uso periódico de este tipo de entrenamiento tanto a nivel oficial como dentro del ámbito privado del agente. Esto aportará mucha soltura y eficacia en las manipulaciones del arma. Ni que decir tiene que todas aquellas manipulaciones en seco que realicemos se deben efectuar con la misma arma que usamos para el trabajo o para nuestra defensa, cumpliendo con lo que dice aquella máxima: “Entrena como trabajas y trabajarás como entrenas”. Esto llevará al tirador a crear hábitos dactilares y memoria muscular. La mencionada memoria muscular hará que realicemos todas las operaciones en seco con tal rapidez y eficacia que cuando se presente la ocasión de repetirlas con fuego real, seremos infinitamente más seguros mental y tácticamente.

Para realizar este tipo de entrenamiento no precisamos de instalaciones concretas o profesionales. Sólo necesitamos estar en un lugar en el que estemos solos, o acompañados de personas que estén previamente advertidas de que nuestra arma está vacía y de que vamos a llevar acabo ejercicios de tiro en seco. No obstante, tal como está la situación actual en nuestra sociedad con respecto a las armas y la policía, quizás la mejor forma de hacer este entrenamiento sea en privado o en unión de otros usuarios. Cualquier sitio de nuestra casa puede ser un lugar acertado para efectuar la mayoría de ejercicios que un profesional de las armas necesita repetir miles de veces. Quizás el desenfunde y encare sean las principales maniobras que deben ejercitarse, amen de la devolución del arma a la funda de modo táctico. La repetición de esta maniobra se podría hacer en cualquier sitio de la casa, incluso frente a un espejo de los que tengamos en casa; de ese modo, durante la repetición del ejercicio, nos podremos estar observando en el espejo sin desviar la vista hacia el arma o funda -no olvidemos que nunca hay que apartar la vista de la zona de donde proviene la amenaza, en este caso el espejo.

Entrenamiento con armas inertes

Otro modo de llevar a cabo el adiestramiento de desenfunde/encare/enfunde podría ser con armas Dummy, las cuales son de un color tan llamativo que, incluso a distancia, advierten a cualquier observador de que el arma que tenemos en la mano no es real. Estas armas son de goma maciza y sus partes no se mueven. Así pues, para la triple maniobra principal antes referida, este tipo de arma se presenta como una gran opción. Son también ideales para entrenar desarmes a supuestos agresores, pues gracias a que este arma simulada es de goma, no sufrirá daño alguno el arma real si durante las sesiones de entrenamiento cayera al suelo.

Estas armas macizas y de goma son muy reales, con tamaño, perfiles y formas idénticos a los de las armas reales, existiendo una enorme oferta de marcas y modelos tanto de armas largas como cortas, así como de cargadores, granadas, cuchillos o radiotransmisores. Estas útiles herramientas se fabrican imitando a la inmensa mayoría de armas y modelos modernos.

Entrenar con arma real y con cartuchería inerte

Otra maniobra de vital importancia y que requiere de entrenamiento continuo y seguro es la de la introducción del cartucho en la recámara frente a una amenaza. Naturalmente, este ejercicio lo deben entrenar aquellos que no trabajan en condición de arma alimentada, o sea, los que trabajan con la recámara vacía. Esta maniobra no solo es importante para la seguridad del que la tiene que efectuar ante una agresión criminal o ante una amenaza que requiera montar el arma en previsión de lo que pueda ocurrir; también es vital para aquellos que se encuentren en el entorno donde se lleva a cabo la operación de alimentar la recámara ante esa grave situación. Es vital para el operador, porque de una rápida y correcta alimentación de la recámara, puede depender el resultado del enfrentamiento entre el “bueno y el malo”. Y es también vital para el entorno, porque si es una operación mal realizada, o de modo inseguro, se puede producir un accidente de disparo no deseado y las consecuencias pueden ser muy graves para todo aquel que se encuentre próximo al lugar de la confrontación.

Creo que ya a nadie se le escapa que tener que montar el arma durante un servicio va unido, en el 90% de los casos, a situaciones de mucho riesgo para el agente. De ello se desprende que el agente estará en una situación psíquica y física muy mermada, puede que herido y con la capacidad cognitiva no en su mejor momento. Así pues, si cuando más peligro siente el agente, si cuando más nervioso está, si cuando de una mala práctica se puede descolgar un accidente, es precisamente cuando se debe hacer una manipulación como es la de introducir un cartucho en recámara… ¿no será más aconsejable portar el arma siempre alimentada? Yo abogo por ello siempre, eso sí, no sin antes instruir bien al agente, incluso mentalmente. Existen otros motivos para portar el arma con recámara alimentada, pero esos motivos son puramente tácticos y se pueden ver en un artículo con otro título.

Para entrenar en seco, tanto la acción de presionar el disparador del arma como las maniobras de alimentar la recámara o de vaciado de la misma, solventar interrupciones, alimentar cargadores, realizar cambios de cargador… se deben usar cartuchos aliviapercutores, los cuales no dañarán el sistema de disparo. Estos cartuchos suelen ser translúcidos y de llamativo color y dejan ver a través de su cuerpo un muelle o resorte, el cual está conectado con la base del culote que es donde golpeará la aguja percutora del arma. Además, cualquiera que esté observando el ejercicio podrá reconocer como inertes esos cartuchos y no tendrá que temer a un accidente.

Entrenamiento con arma real y cañón de plástico

Existe otra forma de realizar algunas de las manipulaciones y maniobras de las que venimos hablando. Para ello, usaremos un cañón inerte que nos permitirá usar el arma real con la que trabajamos. Con el cañón inerte, de plástico de un color amarillo “muy vivo”, podremos entrenar cambios de cargador, montar y desmontar el arma, dirigir hacia el blanco tras desenfunde o incluso simular la introducción de cartucho en recámara como respuesta a un ataque. Este cañón de plástico se sustituye fácilmente por el cañón original, y desde fuera del escenario en el que estamos entrenando, es fácilmente identificable como arma de entrenamiento. Con este método, es imposible que por error se introduzca un cartucho de fuego real en la recámara, tampoco aliviapercutor-Dummy.

Otros medios o modos más sofisticados

Existen otras formas de entrenar en seco y de un modo muy realista, tanto el tiro en sí, como las manipulaciones de recarga, desenfunde/enfunde, encare, etc. Las modalidades de las que ahora vamos a hablar conllevan un desembolso económico que no todos pueden permitirse, si acaso los profesionales de la formación o los centros de formación en sí. Me estoy refiriendo por ejemplo al empleo de armas inutilizadas expresamente para este fin concreto. La inutilización de un arma consiste en neutralizar sus mecanismos de disparo, haciendo imposible que el arma pueda producir un disparo aún permitiendo el total movimiento de sus piezas. Esta inutilización debe estar visada por la Intervención de Armas de la Guardia Civil. Una vez inutilizada el arma, podremos ejercitar con ella y en casa todas las manipulaciones que se quieran hacer a un arma en condición de fuego.

Naturalmente, inutilizaremos o compraremos inutilizada un arma de igual marca y modelo que la que portamos para trabajo o defensa. La pega es el coste. Marcas como la austriaca Glock o la germano-suiza Sig Sauer fabrican modelos que no permiten el disparo pero sí la alimentación de su recámara con cartuchos inertes, así como cualquier manipulación y desarme completo del arma para su estudio. Así pues, la marca Glock en catálogo presenta el modelo Glock 17R, el cual está construido con el armazón en un vivo y llamativo color rojo que a distancia advierte de la presencia de un arma no real, sino de adiestramiento o manipulación. Por su parte, Sig Sauer oferta actualmente dos modelos, la SP 2022 TRG y la P226 TRG, que al igual que el modelo de Glock, están fabricados en llamativo color rojo.

Otro modo de entrenar el tiro en seco es el uso de colimadores láser.

Este método es algo costoso pero más asequible que las armas inutilizadas. Este dispositivo permite el uso del arma real que usamos para el trabajo. Con el láser podremos hacer disparos simulados contra cualquier objetivo o blanco dentro del entrono que hayamos elegido para la instrucción. Ante la activación del sistema de disparo sobre el cartucho inerte que tengamos en la recámara, se producirá una vibración que activará el dispositivo láser, emitiendo un punto rojo que será visible en aquel lugar donde estuviera dirigida la boca de fuego. De ese modo, podremos intuir con bastante aproximación cuál hubiera sido el punto de impacto en situación de fuego real.

Estos dispositivos existen en varios formatos, siendo los más comunes los del tipo cartucho, los cuales tienen forma muy similar a un cartucho real y se alojan en la recámara, cual cartucho de fuego real. De otro tipo, son aquellos que se introducen en el interior del cañón desde la boca de fuego, siendo su forma totalmente cilíndrica y de un grosor suficiente para que las paredes del cilindro y su base estén en contacto con el cañón, permitiendo que la vibración del disparo sobre el cartucho inerte active el láser.

Escrito por Sr.Ernesto Pérez Vera publicado en el armas.es