martes, 22 de diciembre de 2009

LA CARTA DE UNA MADRE A OTRA EN EL PAÍS VASCO

Siguiente articulo esta extraída de la pag. ESCOLTA PRIVADO EN EL PAIS VASCO que expresa la opinión de una madre, una de tantas que sufre por la privación de la compañía de sus hijos... No hay desperdicio.
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Muchas veces recibimos email graciosos, alguna vez hasta molestos, pero este que recibi de mi gran amigo "cerrosolo" decidi que merecia la pena hacerlo publico, ya que expresa una gran verdad.
- De madre a madre:

Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV en la manifestación de ayer a favor de la reagrupación de presos de ETA y su transferencia a cárceles del país vasco.

Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo y de lo que supone económicamente para ti ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia.

Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas querían ser solidarias contigo, y que contáis con el apoyo de comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONG,s, etc., etc.

Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.

Enorme es la distancia que me separa de mi hijo. Trabajando y ganando poco, idénticas son las dificultades que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.

Felizmente también cuento con el apoyo de amigos, familiares, etc.

Si aún no lo sabes, yo soy la madre de aquel joven que murió cuando se dirigía al instituto y que al pasar cerca de un coche aparcado, éste hizo explosión a causa de la bomba lapa que tu hijo puso en los bajos de ese coche. En la próxima visita, cuando tú estés besando y acariciando a tu hijo, yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba.

Ah!, se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un cómodo colchón y comiendo comida caliente todos los días.

Otra cosa querida: ni al cementerio, ni a mi casa, nunca vino ningún representante de esas entidades que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento, y ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS.

Si estás de acuerdo con esta carta, hazla circular.

Quién sabe si entre todos podremos invertir esta inversión de valores que existe en España, donde terroristas y delincuentes tienen más derechos que los ciudadanos normales que sólo queremos vivir en paz.