miércoles, 13 de enero de 2010

La posición en el combate cuerpo a cuerpo

Ante todo hay que decir que no hay una única posición correcta cuando vamos a enfrentarnos a un contrincante ya que el abanico de situaciones con las que nos vamos a encontrar en la calle es demasiado extenso y en consecuencia las posiciones a adoptar también. Por tanto la posición o “forma” correcta en un cuerpo a cuerpo será la que sea necesaria, para conseguir la efectividad buscada en la técnica que vayamos a aplicar con el objeto de vencer a nuestro adversario. Pero aunque no hay una sola posición si hay unos elementos comunes a todas ellas que hay que tener en cuenta y dominar.

Bajo un punto de vista cinético es imprescindible que la zona baja de apoyo, sea al menos tan amplia como la anchura de nuestras caderas. Ya que si no tenemos esta apertura, nos veremos en serios aprietos para mantener el equilibrio básico. Por otra parte tener una apertura de las piernas más amplia, aunque nos daría una mayor estabilidad y potencia es evidente que nos restaría rapidez en la pelea. Y en una situación de peligro esta última es definitoria, ya que una posición más alta además de más cómoda y más distendida, facilita de una forma más natural los movimientos en los que se produce un cambio del centro de gravedad cuando golpeamos.

Pero hay que tener cuidado y entrenar mucho nuestro abanico de posiciones, de modo que ante una situación de defensa, esta nos salga de forma instintiva y natural ya que en algunos casos puede ocurrir que nuestra inseguridad haga que nos fijemos excesivamente en la estabilidad del cuerpo y su forma, haciendo que nos movamos con torpeza y perdamos la concentración en el combate.

Decía hace ya mucho tiempo el maestro Nakayama (instructor jefe de la Asociación Japonesa de Karate) que un golpe fuerte y eficaz nace solamente de una forma firme y estable, pero dicha forma debe adoptarse únicamente en el momento de realizar la técnica y no debe mantenerse mucho tiempo, pues privaría de libertad al siguiente movimiento.

En efecto si una posición no tiene equilibrio y estabilidad, cuando apliquemos las técnicas para defendernos o para atacar romperemos la eficacia de éstas.

UNA POSICION ADECUADA DEBE:
  • Conservar siempre el equilibrio, tanto antes como mientras se efectúa la técnica.
  • Permitir el giro de la cadera libremente.
  • Permitir que la técnica que vayamos a aplicar se pueda ejecutar siempre a su máxima velocidad.
  • Permitir el uso de la fuerza suficiente que necesitemos para la ejecución de la técnica, a la vez que debe permitirnos controlarla fácilmente.
  • Permitir el uso de los músculos necesarios para realizar las técnicas de defensa o ataque, de forma que puedan cooperar las distintas masas musculares mutuamente.
  • La posición que se debe buscar en un enfrentamiento es la que permite mover el cuerpo lo más libremente posible, favoreciendo siempre la canalización de la fuerza y asegurando la estabilidad.
Por lo que para saber que posición debemos adoptar en una determinada parte del combate, lo primero que tenemos que saber es que técnica queremos adoptar, lo que nos dirá que músculos son los que necesitamos para ejecutarla y por tanto la mejor posición para conseguir nuestro objetivo.

Para poder realizar una buena técnica nuestras partes del cuerpo deben cooperar entre si, coordinando pies, piernas, tronco, brazos, cabeza y manos. Rompiéndose a veces la forma cuando se utilizan músculos que no son necesarios o se añade una fuerza al movimiento inadecuadamente.

Aunque como hemos visto no puede existir una posición de guardia especial ni tan siquiera esencial, existe como es lógico buenas y malas ejecuciones de estas, tanto al ponerse en guardia, al prepararse a realizar la técnica o en el momento de realizarla que aunque parezcan que aparentemente son lo mismo, es indudable que hay una gran diferencia dentro de cada etapa.

La postura que adoptemos debe poder variar constantemente en cualquier dirección libremente, pudiendo cambiar de forma armoniosa en la dirección que se vaya desarrollando la acción, pero siempre manteniendo la altura de la postura libre, fácil y neutralmente, cuidando en no perder excesivamente la elasticidad de los músculos, por hallarse contraídos en exceso lo que nos llevaría a posturas de extrema rigidez y posiblemente de ineficacia.

Aunque naturalmente una posición elástica no quiere decir de improvisación ya que en numerosas ocasiones un principiante falto de entrenamiento y de experiencia al ver ejecutar un cambio de postura a un experto solo se fija en la apariencia externa de elasticidad olvidando la correcta ejecución que puede terminar rompiendo una forma correcta y dejar sin efectividad la acción de combate.

Una forma debe tener equilibrio firmeza y fuerza para obtener eficacia y contener el contraataque de nuestro oponente.

Las artes marciales en general se basan en formas estudiadas desde hace mucho tiempo por antiguos maestros que aplicaron su empeño experiencia y eficacia.

Se basan en posiciones perfeccionadas durante mucho tiempo por hábiles guerreros.
Recordad que su dominio es el principio de la correcta ejecución de nuestras técnicas, esas que en un enfrentamiento nos van a permitir salir airosos. Y que estas posiciones únicamente nos lo pueden enseñar verdaderos instructores cualificados.
Publicado en TodoSeguridad