lunes, 22 de marzo de 2010

La Batalla de An Najaf

Extrato de articulo de El Proyecto Najaf, pretende reconstruir con la máxima veracidad las acciones que tuvieron lugar durante el día 4 en Najaf, poniendo especial relevancia aquellos errores que pudieron haberse evitado y la forma de mejorar en los que se hicieron adecuadamente.
Los militares españoles han acumulado durante años fama internacional por su participación como fuerzas de paz o en labores de reconstrucción en diferentes crisis en multitud de escenarios. Ninguna actuación anterior, sin embargo, había sido tan discutida como la de Irak. En este primer capítulo ellos mismos explican cómo se produjeron algunos hechos controvertidos.

Hay una guerra de Irak contada por los medios de comunicación occidentales y otra por los medios árabes. Hay una guerra de Irak interpretada por el Gobierno de Estados Unidos y otra por la mayoría de los Gobiernos de Europa. Existen diferentes guerras según la cuenten chiíes, suníes, kurdos, habitantes del norte, del centro o del sur de Irak, incluso del norte, del centro o del sur de Bagdad. En España hay una versión de la guerra de Irak, de su origen y sus efectos, construida por la izquierda y otra por la derecha.

Ningún acontecimiento internacional desde la caída del muro de Berlín ha despertado tanta controversia, crítica tan feroz y defensa tan apasionada, como la decisión norteamericana de invadir Irak .
¿ Por qué la batalla de An Najaf ?

La batalla de An Najaf marcó el comienzo del levantamiento chií. De forma coordinada, los milicianos del Ejército del Mahdi se levantaron en armas y atacaron cuanto centro gobernativo iraquí o de la coalición encontraron a su paso en toda la zona sur-centro del país. Supuso el cambio de una operación de consolidación de la victoria militar a una campaña COIN en extensas zonas urbanas.

En Najaf la situación de las bases Baker y Golf era especialmente sensible. Aisladas en el centro de la ciudad de Najaf, objetivo prioritario para Al Sadr por su importancia religiosa y económica, se encontraban separadas entre sí por una carretera limitada al uso militar, y con el Hospital de Najaf dominando el área circundante con sus siete plantas.

Camp Baker y Camp Golf no estaban custodiadas por unidades de combate pesadas como otras bases avanzadas o centros de la autoridad provisional. La seguridad de las mismas consistía en la que podían otorgar un reducido contingente de soldados y un aún más reducido número de contratistas privados. El personal destacado allí era en su mayoría de unidades de apoyo al combate.

El propio CENTCOM, consciente de que la situación con las milicias chiíes iba a derivar en un enfrentamiento a gran escala, esperaba que las unidades en Baker y Golf se retiraran a la seguridad que ofrecía FOB Duke, separada 20km de Najaf, pero la velocidad del ataque de los milicianos chiíes y la deserción masiva de las unidades iraquíes del ICDC obligaron a las tropas estacionadas allí a tomar la determinación de luchar con todos los medios, sabiendo que la rendición no era posible pues el destino de los prisioneros y vencidos había quedado claro tras las emboscadas a los agentes del CNI y los contratistas de Blackwater. Tras 4 horas de ataques constantes sobre Camp Golf llegó el apoyo aéreo, consistente en helicópteros Apache, helicópteros Little Bird de la empresa Blackwater y un avión F-16 que lanzó diferentes municiones guiado por el personal presente en la base.

Tras la llegada de refuerzos, Camp Golf y Camp Baker permanecían en poder de la Coalición, habiendo combatido su personal durante más de 12 horas sin ayuda de otras fuerzas militares y soportando un persistente fuego de morteros.

Una unidad multinacional y multidepartamental se organizó sobre la marcha improvisando la defensa, asegurando la protección de la puerta principal de Camp Golf y cubriendo con su fuego la carretera hasta Baker en los numerosos trayectos para llevar municiones a primera línea. Seis grupos diferentes lucharon juntos contra un enemigo que no pensaba darles otra alternativa que la muerte.

Así mismo, la batalla de An Najaf fue la primera en la que contratistas privados combatieron yendo mucho más allá de sus tareas de seguridad, y demostrando el valor añadido de contar con este personal especialmente entrenado, en situaciones tan volátiles como las de posguerra; y la primera en que unidades de Apoyo al Combate tuvieron que emplearse mucho más allá de sus tareas habituales.

Unidades que intervinieron en los hechos de An Najaf:
  • B Company - 711th Signal Battalion, con sus QRF (Quick Reaction Force)
  • Policía Militar del 503rd Military Police Brigade (Airborne)
  • Soldados del Batallón Cuscatlán I del Ejército Salvadoreño
  • Pelotón del RCLAC Farnesio del Ejército Español (Base Al Andalus)
  • Sección del RIM Saboya 6
  • 8 hombres de Blackwater USA Security
Refuerzos:
  • Equipo FAC del 4th ANGLICO
  • 1 ODA del 5th Special Forces Group
  • Grupo de Apoyo Aéreo Ligthning 27 (USAF)
  • 3 Helicópteros MD-530F "Little Bird" de Blackwater, parte de la escolta personal de Paul Bremer.
  • 1 "slice" de helicópteros Apache.
  • 1 NOE (Núcleo de Operaciones Especiales) del GOE-XIX "Maderal Oleaga"
  • Sección del RIM Farnesio, Cia. del RIM Saboya
Luchando cuerpo a cuerpo:
“Simplemente tuve que defender al compañero”
Amadeo Cabrera


El cabo González Toloza participó en los combates con la milicia rebelde de Muqtada al Sadr, que costó la vida a uno de sus compañeros.

El cabo del Batallón Cuscatlán de la Brigada Multinacional Plus Ultra Samuel González Toloza, fue artífice con gran heroismo de una de las escasas situaciones de enfrentamiento sin armas de fuego en Iraq: el militar salvadoreño se enfrentó, cuchillo en mano, con dos milicianos chiitas, a quienes les ganó la batalla.

González Toloza, uno de los 155 legionarios que volvieron a casa, rememora aquel momento, ocurrido el 4 de abril pasado, en la ciudad de Nayaf y que dejó como resultado a uno de sus compañeros muertos y a otros 12 lesionados. El soldado cuscatleco recuerda por qué se enfrentó cuerpo a cuerpo con dos milicianos del Ejército del Mahdi, que dirige el clérigo radical Muqtada al Sadr. “Al soldado José Esteban Ramírez Recinos lo tenían agarrado dos chiitas”, dice. Luego justifica su acción: “Simplemente tuve que defender a mi compañero. No tenía que dejarlo morir. Siendo compañero de armas tenía que defenderlo”.

Luego explica que en la refriega, en las cercanías del campamento militar, se le terminaron las balas. “Al ver que tenían a mi compañero agarrado, saqué una navaja y ésa fue el arma que utilicé después de que se nos terminó la munición. Con esa navaja herí al miliciano del Mahdi y quedó herido. Entonces soltaron a mi compañero.”

El combate fue largo. “Luché con ellos aproximadamente cinco minutos. Somos entrenados para pelear en combate de bayoneta.” La patrulla se había dividido en dos cuando fue emboscada por los milicianos. El cabo dejó como recuerdo a sus compañeros que le relevaron en Najaf el arma blanca que usó para enfrentarse con los dos milicianos chiitas para rescatar a uno de sus compañeros de armas.


Un miembro de los Blackwater que actuaron en aquel 4 de abril en la defensa de Camp Golf, le felicitó y regaló su propio machete de combate de 300 $ en reconocimiento a su valor y recuerdo de aquella jornada.