domingo, 7 de marzo de 2010

Un poco de histórica ilustrativa sobre lo natural y fácil del empleo de técnicas de tiro NO complejas

Un poco de histórica ilustrativa sobre lo
natural y fácil del empleo de técnicas de tiro
NO complejas


Como ya sabemos, en el Salvaje Oeste Americano, existieron “magos” de las armas y del tiro, principalmente del tiro defensivo y de exhibición. Muchos de ellos fueron duelistas, otros fueron salteadores de caminos y diligencias, atracadores de bancos o ladrones de ganado y otros muchos fueron agentes de la Ley, incluso existieron muchos que pasaron por los tres estilos de vida referidos.

Pues bien, si alguien, a lo largo de la historia, ha sabido disparar a cortas y medias distancias para salvar la vida, eran, sin lugar a dudas, ese tipo de personas. Tanto los delincuentes como los duelistas, como los defensores de la Ley, todos ellos, solían tener experiencia en enfrentamientos armados, los cuales se producían con mucha frecuencia. Este tipo de personas estaban habituados al estrés que provoca el saberse apuntado, disparado o herido mientras aún les seguían disparando.

Quizás el mejor entrenamiento que se podía y que se puede tener, incluso hoy, es el de salir vivo del primer encuentro armado. Para el siguiente encuentro ya se tiene aprendida una gran lección, la mejor lección.

Se sabe que fueron muchos los personajes de esa mítica, épica y violenta era norteamericana, los que mataron e hirieron a muchos adversarios, algunos de esos personajes también acabaron muertos bajo el fuego de las armas. Aquellos que sobrevivieron a más encuentros armados, desarrollaron técnicas y tácticas que les ayudaron a seguir viviendo; así pues, creo que nadie mejor que ellos, en toda la historia moderna, sabía más del tiro de supervivencia.

Como creo que eso es así, -salvando casos como el del agente Jim Cirillo (1) del NYPD en el siglo XX- plasmaré unas palabras escritas por uno de los más ilustres personajes de la época, Wild Bill Hickok. Este personaje, fue duelista, conductor de diligencias, cazador, jugador y Comisario de Policía en una de las más peligrosas ciudades de la “frontera”.

En el Juzgado del Condado de Deadwood, (Dakota del Sur) apareció, en la década de los años cuarenta del siglo XX, una carta que escribió el mismísimo Hickok; la epístola no llegó jamás a su destino. La misiva era la respuesta de nuestro personaje a un admirador, el cual le había preguntado entre otras cosas...: ¿Cómo llegó a matar usted a esos hombres? ¿Qué técnicas usó usted?... -lo que no se puede saber es si preguntaba por un caso concreto o por todas las víctimas de Wild Bill- en cualquier caso, esta fue la respuesta textual…:”LEVANTÉ MI MAMO A LA ALTURA DE LOS OJOS, COMO SI ESTUVIERA APUNTANDO CON EL DEDO…Y DISPARÉ…”

¿Hay algo más natural e instintivo que eso? Cualquiera de nosotros, incluso un niño, controla, sin entrenamiento previo, los movimientos y la coordinación de su ojo y de su dedo índice, y apunta con el dedo a cualquier objeto, sin demora alguna de tiempo. El arma no es más que una “prolongación”, imaginaria, de ese dedo.

Si un tipo como Hickok sobrevivió en esa turbulenta época, a duelos, enfrentamientos como “particular” y encuentros como agente defensor de la Ley, y usaba algo tan instintivo y natural, es que eso es lo que funciona. ¡No usaba técnicas complicadas, con un pie ahí, el otro aquí, este brazo para delante, el otro para atrás! NO. Lo sencillo y natural, y cuanto más sencillo mejor, es lo que funciona.

Estoy seguro de que si las cachas y las empuñaduras de las armas de esa época, hubieran tenido una configuración idónea para el tiro a dos manos, estos “magos” de los tiros hubieran usado alguna Técnica Isósceles, naturalmente, siempre que la situación hubiera permitido asir el arma con ambas manos. De todos modos, y “tocando” este tema, y esa época, hay que decir que se usaba una sola mano para disparar, porque se solía combatir o con dos armas de fuego, -una en cada mano- o con un arma blanca en una y otra de fuego en la otra mano.

También era costumbre usar siempre una mano para disparar, porque era muy frecuente hacerlo subido a un caballo, teniendo que usar la otra mano para el control y manejo del equino. De todo eso se desprende que, incluso cuando se disponían de ambas manos, -pie en tierra- el tirador solo usará una, pues era así como estaba acostumbrado a hacerlo.

Por cierto, como ya comenté antes, la carta no llegó nunca a su destino, Hickok fue asesinado antes de poder ir a la oficina de correos a depositarla en el buzón. Un cobarde le disparó por la espalda mientras jugaba al póquer en un salón.

Este texto “abre boca” para el siguiente artículo que tengo previsto publicar aquí, en mi blog. En el PERIÓDICO ARMAS del mes de febrero de este año, 2010, salió a la luz ese otro artículo que está pendiente de publicación aquí. Ese próximo texto lleva por título: Posición Isósceles Moderna, la técnica de tiro a dos manos más natural e instintiva.

También, este texto, “abre boca” para otro que podría ser considerado una segunda parte de este que acaban de leer. Esa “segunda parte” está esperando el momento de ser conocido en el blog.■

(1) Jim Cirillo fue agente de Policía en el NYPD. Según parece, participó en más de cien (100) enfrentamientos armados durante los años 60 y 70 del siglo XX. En esos años, la ciudad de Nueva York estaba siendo asolada por infinitos atracos diarios en todo tipo de establecimientos. Los atracos solían acabar con tenderos y agentes muertos o heridos. Por ello, y con Jim Cirillo como cabeza exponente, el NYPD creó una Unidad Especial Antiatracos.

La nueva Unidad “patentó” un sistema propio de actuación: dos o tres agentes, vestidos con ropas de paisano, se escondían en las trastiendas de supermercados, licorerías o farmacias, y allí, durante largos ratos, esperaban la llegada de los atracadores. Otras veces se vestían como empleados del establecimiento. Jim, por esa época, ejercía en su Departamento como Instructor de Tiro, pero, por un tiempo, aparcó esas funciones para salir de “caza”

Cirillo sobrevivió a cien tiroteos, pero durante el verano del 2007, ya jubilado, falleció al ser atropellado por un vehículo. Fue un accidente.
Por: Ernesto Pérez Vera