domingo, 20 de junio de 2010

ESTUDIO REALIZADO POR EL F.B.I. SOBRE ENCUENTROS ARMADOS EN LA ERA DEL 2000

Por: Ernesto Pérez Vera
jueves 10 de junio de 2010

Los que habitualmente siguen mis comentarios, ideas, reflexiones, y experiencias, plasmadas en artículos, sabéis lo mucho que enfatizo en todo que rodea al encuentro armado y a su dinámica. Tanto es así, -lo anteriormente expresado- que tengo “títulos” totalmente dedicados a ese asunto, y cuando el título es otro y el artículo va por otros derroteros, siempre acabo buscando un resquicio donde recalcar y puntualizar aspectos, a veces, claves en un encuentro armado.

Una vez más, aparezco con el mismo tema, y por más que me repita en esta materia, siempre será poco. Pretendo con ello que, tras leer, reflexionen y que además lo hagan con mucha sinceridad y honestidad; seguro que ello les ayudará a ver las cosas de un modo real y alejado de lo que hasta ahora, a casi todos, nos han contado.

En el transcurso de la celebración del congreso anual de la International Association of Chiefs of Police (IACP), el F.B.I. norteamericano, recientemente, expuso los resultados obtenidos tras un estudio elaborado, durante cinco años, expresamente sobre: Los enfrentamientos armados. Para ello, los agentes encargados del estudio, analizaron las pruebas y evidencias de 40 casos, -todos producidos en lo que va de década- de personas que, con armas de fuego, acometieron a funcionarios policiales. También, fueron encuestados 50 agentes de policía involucrados en encuentros armados.

Las conclusiones obtenidas no son nuevas para los que estamos comprometidos con este tema. Muchas de las conclusiones, del estudio, ya han sido expuestas y estudiadas en numerosos artículos al respecto, algunos de lo cuales, están, con mi firma, publicados en este blog.

Una de las cosas que, claramente, quedaron de manifiesto fue que los delincuentes que, sin remordimientos, atacaron a los agentes, tenían experiencia previa de lucha en la calle, no siendo así en el caso de los agentes. Muchos de los entrevistados en prisión, admitieron que tenían experiencia en enfrentamientos con armas. De ellos, bastantes pertenecen a bandas callejeras enfrentadas con otras bandas. El 25% de los encuestados, tenía experiencia en más de 5 tiroteos.

Algunos admitían que solían entrenar con armas de fuego, llegando, alguno de ellos, a manifestar textualmente: "No tienes que dudar en disparar ni un momento. Si dudas, estas muerto. O tienes el instinto o no lo tienes, y esto, si no lo tienes, tendrás problemas en la calle”. Así funciona la mente de estos delincuentes. La nuestra, del lado de La Ley, debería funcionar igual.

La mayoría usó armas cortas de fuego. En el 99% de los casos analizados, las armas, fueron obtenidas de modo ilícito en el “mercado negro”. Algunos de estos sujetos portaban dos armas, esto fue así en un 40% de los casos. Casi todos admitieron entrenar, con cierta frecuencia, el manejo del arma y del tiro, aduciendo, uno de ellos: “si los policías entrenar con frecuencia…nosotros debemos hacerlo también”. Precisamente, el preso que manifestó eso, estaba condenado por disparar a un agente: 12 veces, impactándolo con 3 proyectiles. Por el contrario, el agente que recibió esos 3 impactos, disparó sobre su agresor: 7 veces, y ningún proyectil impactó en el que ahora está preso.

El estudio reflejó que, los “malos” impactaron sobre sus objetivos, -Policías- el 70% de sus disparos, mientras que los agentes, no superaron el 40% de impactos sobre sus criminales agresores. El 90%, de los delincuentes “analizados”, dispararon a los agentes policiales antes de que estos se percataran de la amenaza, motivo por el cual, muchos de ellos respondieron al fuego una vez ya estaban heridos. Otros, no pudieron responder al fuego.

En el 70% de los casos, los delincuentes usaron técnicas de tiro puramente instintivas, -sin alineamientos de miras-. Uno de los preguntados al respecto, dijo: "no consideramos el aspecto de la precisión. Simplemente vamos a disparar en tu dirección, sin importar si te damos en la cabeza, el pecho o las piernas. Cuando dispare y te caigas al suelo, entonces decidiré si quiero ejecutarte, para entonces, sí podría considerar hacer un disparo más preciso..."

A los agentes del FBI que trataron y analizaron la información obtenida en el estudio, no les cabe duda alguna de que, los delincuentes del siglo XXI son más “ligeros” a la hora de usar las armas contra los agentes de policía. Esto último, quedó recalcado en varias ocasiones.

Muy preocupante es este dato: más del 60% de los agentes encuestados, -50 policías fueron objeto del estudio- aun teniendo razones legales y morales para usar sus armas, y disparar, no lo hicieron. Esos agentes, optaron por medidas menos lesivas, y en estos casos, menos eficaces, pues las razones para abrir fuego eran objetivas y justificadas a todas luces. Esto fue así porque, como ellos mismos admitieron, tenían miedo a las repercusiones de sus disparos, y a ese pensamiento llegaron por dejarse llevar por miedos, mitos y leyendas urbanas y sobre todo, por saberse NO preparados en el empleo del arma.

Como algunos ya saben, el Departamento de Justicia de Norteamérica, mediante el F.B.I., analiza los enfrentamientos armados en los que se producen fallecimientos policiales; seguidamente se expondrán datos relativos al estudio elaborado respecto a los 57 agentes asesinados, en acto de servicio, durante el año 2007.

La media de edad de los agentes fallecidos en 2007, en encuentros armados, fue de 37 años, alcanzado la inmensa mayoría los 10 años de antigüedad en sus respectivas organizaciones policiales. El 50% de los fallecidos recibió el ataque desde una distancia no superior a dos metros de distancia. Del total de 57 agentes fallecidos, solo 16 de ellos intentaron usar sus armas, de ellos, tan solo 11 consiguieron usarlas, sin bien, al final, fallecieron. Significar que, de los 57 asesinados, más de la mitad, 36, portaban chaleco balístico. Lamentablemente, muchos de ellos recibieron disparos en la cabeza, otros los recibieron en la zona alta del torso.

Un total de 16 agentes fueron asesinados mientras realizaban detenciones. En emboscadas fallecieron otros 16 funcionarios. Durante tareas propias de agentes de tráfico, -denunciando o identificando infractores- fueron 11 los policías abatidos. Mientras verificaban llamadas ciudadanas de alteraciones del orden, 5 agentes recibieron ataques mortales. Durante tareas de investigación policial, fueron 4 agentes los abatidos. Y en misiones de entradas y registros de viviendas objetos de delitos, 3 agentes cayeron bajo el “fuego” enemigo.

En cuanto al tipo de servicio encomendado, durante los encuentros armados mortales, 40 de los agentes estaban en funciones de radiopatrulla. 11 agentes estaban en misiones de infiltración en organizaciones delictivas. Durante actuaciones francas de servicio, 6 agentes fueron asesinados cuando, por obligación legal y moral, decidieron intervenir al detectar la comisión de acciones delictivas que requerían de la actuación de ellos.

Respecto al tipo de armas empleadas por los asaltantes, 38 agentes fueron disparados con armas cortas de fuego, 8 con armas largas rayadas y 8 con armas largas de ánima lisa. Dos, de los 57 agentes, fallecieron por el fuego de sus, arrebatas, armas cortas. Otros fueron asesinados por armas blancas, contundentes, o incluso arrollados deliberadamente por vehículos a motor.

En lo que respecta a calibres empleados, existe una gran variedad de ellos, tanto empleados en armas cortas como largas. Algún dato, relativo al calibre, en este estudio, es altamente revelador.

Seguidamente se exponen datos y posteriormente sacaremos conclusiones:

Calibre .22Long Rifle, 3 agentes asesinados
Calibre .22 Magnum, 1 agente asesinado
Calibre 6,35mm, 4 agentes asesinados
Calibre 7,65mm, 2 agentes asesinados
Calibre .357 Magnum, 1 agente asesinado
Calibre .38 Especial, 5 agentes asesinados
Calibre 9m/m Corto 2 agentes asesinados
Calibre .45 ACP, 5 agentes asesinados
Calibre 9m/m Parabellum, 10 agentes asesinados
Calibre .40 SW, 2 agentes asesinados
Calibre 7,62x51mm, 1 agente asesinado (arma larga)
Calibre 7,62x39mm, 2 agentes asesinados (arma larga)
Calibre 5,56x45mm, 2 agentes asesinados (arma larga)
Calibre .30-06, 3 agentes asesinados (arma larga)
Calibre 12, 7 agentes asesinados (arma larga de ánima lisa)
Calibre 20, 1 agente asesinado (arma larga de ánima lisa)

Merece la pena destacar que, el calibre más empleado contra los agentes, con arma corta, fue el universal 9mm Parabellum, esto no es nada extraño, pues al ser el más extendido, para pistola, es de suponer que abundan, en manos de delincuentes, muchas armas recamaradas en para este cartucho.

Si que es importante reseñar que, siendo el calibre .22LR y el calibre 6.35mm, calibres de potencia marginal, o sea, muy por debajo de lo que se pretende de un cartucho de defensa, han conseguido, esos calibres, arrebatar la vida a 7 agentes. Quizás este último extremo venga a reafirmar la teoría, que yo mismo defiendo, de que lo realmente importante, en un encuentro armado, es la colocación del impacto en zonas concretas de cuerpo del adversario. Como siempre digo: Ante un atacante que avanza hacia usted, con la intención de matarlo, con una Katana en sus manos ¿qué prefería, impactarle con un poderoso .357 Magnum en un hombro o con un “pobre” .22LR en el entrecejo?...Ustedes mismos.

Al hablar de distancias de enfrentamientos, las cosas son como en todos los países “civilizados”, a distancias muy cortas. En párrafos anteriores, hemos dicho que la mayoría de enfrentamientos se produjo a distancia no por encima de los dos metros; seguidamente, se exponen datos más concretos.

27 agentes perdieron la vida en encuentros a distancias que iban de entre 0-1,6 metros. Otros 10 agentes acabaron sus días ante ataques producidos entre 2-3metros. Entre 3-6 metros, 6 funcionarios cayeron bajo el “fuego” de sus agresores. 5 agentes murieron a distancias de entre 6 y 15 metros. A más de 15 metros solo 4 agentes fueron abatidos, y en 3 casos no existieron datos suficientes como para suponer la distancia de ataque.

Al abrir el artículo, ya se dijo: muchos de las conclusiones que este estudio del FBI ha dejado de manifiesto, se han leído antes en trabajos de muchos Instructores comprometidos con esta especialidad policial. Sin ir muy lejos en el tiempo, hace unas semanas, en mi blog y en dos publicaciones, vio la luz un texto, algo extenso, sobre estos temas, su título: Conclusiones Extraídas del Análisis de los Enfrentamientos Armados. Os dejo enlace directo a dicho artículo:

http://tirodefensivocampodegibraltar.blogspot.com/2009_08_28_archive.html

Para acabar. Hay que decir que, en ese mismo año, en 2007, otros 83 agentes policiales norteamericanos fallecieron por accidentes en el cumplimiento del deber. De ellos, 49 perdieron la vida con sus coches oficiales de trabajo, en accidentes de tráfico; otros 6 perdieron la vida cuando circulaban en motocicletas del Cuerpo y otros 3 en accidentes aéreos. 12 fueron atropellados por vehículos, bien por estar los agentes cortando carreteras o calles, o bien al identificar, en la calzada, a los ocupantes de otro vehículo. Uno de los agentes estaba fuera de servio y ayudando a un automovilista. Otros seis, fallecieron por accidentes eléctricos o explosiones accidentales. Dos fallecieron ahogados y otro murió por lesiones producidas en tras una caída.

La edad media de los agentes fallecidos en accidentes es muy similar a la de agentes fallecidos en enfrentamientos, 37 años de edad y 9 años de antigüedad en el Cuerpo. Reseñar que de los 83 fallecidos en accidente, cuatro de los agentes fueron alcanzados por disparos producidos por armas de fuego, bien como consecuencia de accidentes o bien por fuego cruzado en enfrentamientos que ya estaban en “marcha”.


Como dice mi amigo Ender, parafraseando a otro: cuídense ahí fuera.