lunes, 23 de agosto de 2010

LAS CIRCUNSTANCIAS QUE ENVUELVEN AL ENCUENTRO ARMADO…

Publicado por: Ernesto Pérez Vera
En Blog G.O.I.P
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Uno de los personajes más famosos de la era del Salvaje Oeste norteamericano, fue, sin duda, Wild Bill Hickok(1). Nuestro personaje, fue conocido por ser Agente de la Ley en varias localidades, aunque cuando consiguió el empleo de Comisario en Albilene, (Kansas) fue cuando obtuvo más fama en la profesión. El Estado de Kansas era un área geográfica muy peligrosa en esa época, quizás, como todas las áreas de la denominada: La Frontera.

Hickok también atesoró fama a través de otros trabajos. Colaboró en el espectáculo internacional de Bufalo Bill,(2) (este espectáculo, en el siglo XIX, era considerado el más grande del mundo) el cual consistía en exhibiciones que demostraban al público, el estilo de vida del Oeste “salvaje”. Así pues, se mostraban, de forma espectacular, (por nativos norteamericanos) los modos y las formas de montar a caballo, lanzamientos de cuchillo, lanzas y flechas. Disparos, muy rápidos y precisos, con armas de fuego (tiro de exhibición) a pie firme y a caballo, eran parte muy importante del show, así como las exhibiciones de desenfunde de revólveres y demás habilidades con el arma en la mano; en fin, todo lo que ya sabemos que configuraba ese estilo de vida.

En esa etapa de su vida, Hickok conoció a Juanita “Calimadad”, con la que, al parecer, tuvo un afer. Se dice que ella, desde entonces, vivió siempre enamorada de nuestro personaje. Como todos saben, Juanita era una excelente tiradora de exhibición, tanto con armas largas como cortas. Por cierto, aunque falleció en el siglo XX, su cuerpo descansa en una tumba junto a W. B. Hichok. Conductor de diligencias, cazador y explorador del ejército, son otros de los empleos que tuvo nuestro personaje, el cual, era también aficionado al juego y a los duelos, aficiones en las que cosechó sonados triunfos y gran fama.

Precisamente, fue un duelo el 21 de julio de 1865, en Springfield, (Missouri) donde, con total seguridad, nació la fama y la leyenda de Hickok. El mortal encuentro fue contra Davis K. Tutt.

Muy sucintamente, vamos a conocer ese caso. Merece la pena. El motivo fue una deuda económica, si bien, Tutt llevaba tiempo ofendiendo públicamente a Hickok. Cabe destacar que Hickok, aún, no era agente de la Ley. Se dedicaba al juego. Finalmente, las ofensas que recibía nuestro personaje, lo sacaron de sí y se produjo un duelo clásico de la época.

En la plaza principal de Springfield y a 65 metros de distancia, aproximadamente, ambos contrincantes se situaron uno frente al otro. Según testigos presénciales, y otros referenciales, solo se oyó un disparo, pero todos coinciden en que antes del “estampido” Hickok y Tutt, habían desenfundado sus revólveres. La cuestión es que Tutt recibió un disparo en el pecho y Wild Bill no fue alcanzado por proyectil alguno.

La cosa es que, aún sonando un solo disparo, el revólver de Tutt tenía una recámara vacía, solo tenía la vaina en la recámara correspondiente al último disparo. Con total seguridad, Davis Tutt erró el disparo contra su rival. Tutt gozaba de gran fama como tirador de precisión. Se sabe que Hickok apoyó el cañón de su Colt Navy mod.1851 calibre .36 en su antebrazo débil, consiguiendo lo que esperaba: un disparo preciso a una distancia “interesante”. También, es sabido que, por aquella época, usaba, en ocasiones, un revólver Colt Dragon calibre .44 y un S&W nº2 calibre .32

El Coronel y articulista de prensa George Ward Nichols, semanas después del juicio en el que derivó el resultado del duelo, (Hickok fue detenido y procesado, pero declarado inocente por aplicación de Legítima Defensa) inició una serie de entrevistas que fueron publicadas. Ahí, casi con total seguridad, nació el mito.

Según se cuenta, como duelista tuvo grandes éxitos y causó bastantes bajas. Parece ser que él NO solía ser el primero en desenfundar, era muy astuto. Hickok, confiaba tanto en la velocidad de su desenfunde y en su precisión, que esperaba a que su adversario sacara primero el arma, incluso dejaba que efectuara el primer disparo. Con ello conseguía que los siempre curiosos ciudadanos, fueran testigos fieles y ocasionales de que él disparaba en defensa propia, y de ese modo eludía las posibles responsabilidades judiciales.

Tuvo siempre mucha suerte pues sus adversarios, aún siendo los primeros en disparar, siempre fallaban, (quizás les imponía el estar frente a tan mítico personaje y eso les podía hacer perder el control) y antes de que ellos mismos se dieran cuenta…ya habían sido abatidos por los revólveres de Hickok. Merece la pena reseñar que casi siempre portaba dos revólveres.

Cuando trabajó para el ejército, acumuló, tras de sí, un buen número de historias que le otorgaban numerosas bajas en combate contra indios y mexicanos. No todas las bajas que rodeaban a estas leyendas fueron bajas contrastadas, pero desde luego, se sabe que muchas de las cifras fueron reales.

Pues bien, este personaje tan habituado a las armas, en una época en la que, aquel que no fuera el mejor, moría, fue, como antes decía, Comisario en Albilene. Solo ocupó el puesto durante ocho meses y en ese tiempo, parece que abatió, en defensa de la Ley, a muy pocas personas; cuando acabó su contrato como Jefe de Policía, solo había abatido a cinco contrincantes, pero debido a su habilidad en el manejo de las armas, (revólveres) y su velocidad de desenfunde, su reputación y fama ganaban al número de bajas que realmente había causado, alimentándose con ello la leyenda.

Él, presumía de haber matado a más cien hombres a lo largo de su vida, pero a día de hoy y con estudios muy detallados, se cree que en toda su vida no llegó a treinta abatidos confirmados. La prensa del momento y los novelistas, alimentaban la imaginación de sus lectores, atribuyendo a Hickok y a otros “ases” del momento, cientos de muertes. Tanto es así que, a nuestros días nos llegan conceptos equivocados y exagerados de lo que de verdad ocurría en esas violentas ciudades.

Nuestro personaje está en el elenco de las diez personas más mortales de la historia. Existe publicada una obra literaria que lleva por título: Los 10 Hombres más Mortíferos de la Historia, y Hickok está entre ellos.

Parece que el último de los malhechores al que abatió, mientras era Agente de la Ley, se le enfrentó, a solo tres metros de distancia. El 5 de octubre de 1871, según consta, el Comisario le ordenó a un vaquero que tirara sus armas al suelo, (estaba prohibido portar armas en la ciudad) pero el vaquero, lejos de obedecer la legítima orden “policial”, le disparó dos veces. El primero de sus disparos alcanzó el faldón del abrigo de Bill, no causándole heridas, impactando el segundo disparo en el suelo, justo entre los pies de nuestro Comisario. Antes de que hubiera acabado el segundo disparo su atacante, Hickok le disparó, certeramente, dos veces en el vientre, causando graves heridas al vaquero. Pocos días después, como consecuencia de las heridas, falleció el vaquero.

Mientras se producía el enfrentamiento, en el lugar se reunieron un buen número de amigos del “problemático” vaquero, los cuales insultaban y gritaban al Comisario. Parece que eso no le hizo perder, al agente, la concentración durante el enfrentamiento. Pero entre la poca luz del lugar, la tensión, los nervios y el estrés posterior al enfrentamiento, (seguro que él controlaba en parte el estrés, pero la capacidad cognitiva se deteriora siempre) no identificó la sombra de la persona que, revólver en mano, se le aproximaba por uno de sus laterales, y abatió, de dos rápidos disparos, a la persona que daba forma a esa sombra.

Lamentablemente, el segundo de los abatidos, de esa noche, era uno de sus mejores amigos. Ese amigo, el agente de La Ley Mike Willians, solo trataba de llagar hasta Hickok para alejarlo del lugar y darle protección y seguridad mientras abandonaban el escenario del encuentro armado. Desde ese día, Hickok no fue el mismo.

Wild Bill Hickok no fue el que más contrincantes mató, no fue el que más enfrentamientos mantuvo en esa época. Él, solo fue uno más. Pero he querido usarlo como ejemplo porque es un personaje conocido por todos, no solo por su faceta de hombre de armas y de la ley, sino por otras facetas, sobre todo la de colaborador en el espectáculo más conocido en el momento. Además, Hickok se salía del perfil de agente de la Ley del momento. Él, era educado en su hablar, pausado en movimientos y cortés con los ciudadanos, a veces hasta con los malhechores.

Se sabe que el Comisario era una persona odiada por unos y envidiada por otros. Sufrió continuas amenazas de muerte. Merece la pena destacar que, en una ocasión, la prensa le dio por muerto, y el propio Hickok contactó con los autores de la noticia para decirles que aún estaba vivo.

Hickok siempre tomaba precauciones. No se sentaba, nunca, dando la espalda a las puertas de los lugares en los que se encontraba. Iba armado siempre, ocultando, a veces, su revólver bajo el abrigo. Por cierto, en una ocasión, recortó el cañón de una de sus armas y modificó el abrigo para poder disparar desde debajo del mismo. Nunca entraba en zonas oscuras o poco iluminadas y tampoco era “amigo” de entrar en callejones. En fin, tomaba precauciones y se mantenía alerta. Pese a eso, al final murió por un disparo en la nuca y a quemarropa. La muerte le llegó mientras jugaba a las cartas y daba la espalda a la entrada del establecimiento, quizás fue la primera vez que rompía esa norma de seguridad.

Su asesino le disparó con un Colt del calibre .45, y lo hizo casi desde la calle. Algunos dijeron que lo asesinaron desde el mismo umbral de la puerta del salón de juegos. Cuando Hickok se desplomó, y cayó al suelo, en sus manos tenía las cartas de la que era su última partida, concretamente Dos pares de Ases y Ochos Negros, desde ese día, y hasta hoy, a esa jugada se le llama: la Mano del Muerto.

En el Juzgado del Condado de Deadwood, (Dakota del Sur) apareció, en la década de los años cuarenta, del siglo XX, una carta que escribió el mismísimo Hickok. La referida epístola no llegó jamás a su destino, nuestro personaje fue asesinado antes de pasar por la oficina de correos para remitirla. La misiva era la respuesta de Hickok a un admirador y seguidor de sus acciones, el cual le había preguntado, entre otras cosas: ¿Cómo llegó a matar usted a tantos hombres? ¿Qué técnicas de tiro usó usted Sr. Hickok...? Lo que no se puede saber es, si preguntaba por un caso concreto o por todas las víctimas de Wild Bill, en cualquier caso, esta fue la respuesta textual:”…LEVANTÉ MI MAMO A LA ALTURA DE LOS OJOS, COMO SI ESTUVIERA APUNTANDO CON EL DEDO…Y DISPARÉ…”

Y ahora, -como instructor de tiro defensivo que soy- digo yo: ¿Hay algo más natural e instintivo que eso? Cualquiera de nosotros, incluso un niño, (con varios años de edad) controla y coordina, sin entrenamiento específico previo, los movimientos de su ojo y dedo, y apunta con el dedo índice a cualquier objeto sin demora alguna de tiempo. Para ello, instintivamente el ser humano, desde que nace, va aprendiendo a hacerlo. Siendo un bebé no se consigue, pero a los pocos meses, todo niño sin problemas motrices y de coordinación, es capaz de ir ganando calidad en estas coordinaciones físico-oculares.

El arma no es más que una prolongación imaginaria de ese dedo. Si un tipo como Hickok, sobrevivió en esa turbulenta época, a duelos, enfrentamientos como “particular” y encuentros armados como agente defensor de la Ley, y usaba algo tan instintivo y tan natural, es que eso, es lo que funciona. NO se diseñaron, en esa época, técnicas complicadas, con un pie ahí, el otro aquí, este brazo para delante, el otro para atrás…NO, señores, lo sencillo y natural, y cuanto más sencillo mejor, eso es lo que funciona en situaciones reales de enfrentamiento con extremo estrés.

Saquemos conclusiones de ese encuentro “profesional”:

1º. El enfrentamiento policial, o defensivo, en esa época, ya se daba a muy cortas distancias. Anteriormente se ha dejado expuesto un caso concreto, pero son muchos los que se pueden rescatar de las memorias y biografías de las viejas leyendas del Far West. Otro ejemplo, digno de un artículo, es el archifamoso suceso de OK Corral con los hermanos Earp(3) y unos pistoleros muy conflictivos. Aunque, lo de Tombstone, fue, quizás, más personal que profesional, pero no deja de ser un encuentro armado a muy corta distancia.

2º. Pese a la escasísima distancia en el enfrentamiento narrado, hubieron disparos que se fallaron. El vaquero que disparó a Hickok los efectuó muy bajos y eso que ya sabemos que en esa época, la gente estaba muy habituada a tirar por diversión y en situaciones reales; en fin, que tenían gran hábito y destreza en el manejo de las armas. Pero al final, en los enfrentamientos reales, cuando te disparan y te juegas la vida, las cosas cambian mucho y se fallan disparos que parecían imposibles de errarse. De todos modos, el vaquero estaba beodo.

3º. Incluso un profesional de las armas en esa época, (casi todos tenían experiencias reales en enfrentamientos y un buen manejo de sus armas) puede entrar en tal situación de estrés “descontrolado”, que su visión se vea afectada y entre, de lleno, en el llamado Efecto Túnel. Además, también sufrirá la falta de control y capacidad cognitiva, como la que sufrió el Comisario cuando abatió a su amigo.

4º. Podemos ver que Hickok, en esa acción, abatió a dos personas de forma muy rápida y eficaz con dos disparos a cada uno. No se limitó con un disparo, aún sabiendo o creyendo que sus disparos los colocaría en la zona deseada, -tanto por su destreza como por la escasa distancia que le separaba de su agresor- Pese a ello, el Comisario aseguró sus blancos con dos súbitos disparos. Es lo que hoy llamamos doble tap.

5º. Muy ilustrativa y aclaratoria es la misiva hallada en los Juzgado del Condado de Deadwood. Lo sencillo, lo natural y lo de fácil asimilación, es lo que mejor funciona en situaciones de estrés y tensión extrema.

6º. Hickok, tras dar muerte al vaquero, recibió muchas amenazas de muerte, por ello modificó y adaptó su equipo para ser más eficaz en su uso. Recortó el cañón de una de sus armas y diseñó un sistema de sujeción para usar el arma desde dentro del abrigo. En pocas palabras, adoptó nuevas técnicas y tácticas para sobrevivir. Por cierto, aunque poseía varias armas, -como hemos visto anteriormente- sus preferidas siempre fueron los Colt Navy 1851.

7º. El estado de alerta permanente le mantuvo vivo más tiempo, aunque finalmente la muerte le llegara por descuidar la retaguardia durante aquella fatídica partida de cartas.

(1) James Butler Hickok (Troy Grove, Illinois 27 de mayo 1837 - Deadwood, Dakota 2 de agosto de 1876) se le apodó Wild Bill (Bill el Salvaje). En una ocasión, cuando trabajaba como conductor de diligencias, y mientras dormía a la luz de la luna, (no era amigo de las comodidades) se enfrentó al oso que atacó a los pasajeros que dormían en su carruaje. Hickok atacó e hirió al oso con su machete, pero también él, resultó con heridas de cierta consideración.

Su cobarde asesino estaba resentido por una partida de Poker que Hickock le había ganado con anterioridad. Jack McCall era el nombre del cobarde criminal.

(2) William Frederick Cody, es el verdadero nombre de Buffalo Bill (26 de febrero de 1845-10 de enero de 1917) el apodo de Buffalo, le fue puesto por su habilidad como cazador de búfalos, con cuya carne se alimentaba a los trabajadores de los ferrocarriles. Lo de Bill, fue porque a un afamado cazador, así llamado, Cody, le ganó una competición de caza de búfalos. Fue soldado, explorador, del 7º Regimiento de Caballería durante la Guerra Civil. Años más tarde, volvió al mismo trabajo, pero en esta ocasión, en el 3º Regimiento de Caballería, pero ya, en esta segunda unidad militar, era un civil contratado por su enorme experiencia en los territorios indios.

En esa segunda época, 1872, fue condecorado con la Medalla de Honor del Congreso, pero justo después de su muerte, en 1917, le fue retirada la condecoración. Tras unas modificaciones reglamentarias: a un civil no se podía conceder dicha distinción. En 1989, la Medalla le fue restituida a título póstumo.

Gracias a Cody, el Salvaje Oeste y el estilo de vida fronterizo fue conocido en todo el mundo. Montó una compañía al estilo circense. Con este espectáculo, recorrió todo el país y parte de Europa, llegando a ser considerado el mayor espectáculo del mundo. Destacaban en sus circuitos artísticos, los espectáculos con caballos salvajes de todos los orígenes, americanos, españoles, árabes, argentinos, rusos, etc. Su habilidad con las armas era también una gran atracción, realizando exhibiciones de tiro a naipes y monedas.

Contrató a Toro Sentado y otros nativos americanos, sobre todo para que apareciera en sus números artísticos. Era especialmente esperada, por el público, la representación de la última Batalla de Custer, (Little Big Horn) cuyo personaje representaba el propio Cody.

(3) Wyatt Berry Stapp Earp (19 de marzo 1848-13 enero de 1929) es el más famoso de todos los hermanos Earp, (Virgil, Morgan) los cuales le acompañaban el día del más famoso tiroteo del viejo Oeste, el famoso OK Corral de Tombstone (Arizona). En el referido tiroteo, iba acompañado también de su gran amigo, y desde aquel día famoso pistolero, Doc Holliday.

Wyatt fue uno de los más famosos y temidos agentes de la ley en la “frontera”, era implacable y duro ante los malhechores y tenía fama de incorruptible. Se hizo famoso por su habilidad en el manejo del revólver y su sangre fría ante los tiroteos. A veces, ponía fuera de combate a sus rivales con un fuerte golpe en la cabeza, para ello usaba el cañón de su revólver, el cual desenfundaba tan rápido, que el golpeado ni se percataba de lo ocurrido. Quizás, podamos decir que era una forma de usar lo que hoy llamamos, ARMAS DE LETALIDAD REDUCIDA o baja letalidad. Tal vez, esa era la “ASP” del momento.

Dentro de las fuerzas del orden, ocupó varios cargos en diversas ciudades, llegando a tener a sus hermanos como compañeros de armas en alguna ciudad.