viernes, 8 de octubre de 2010

Adiós, papá

Otro compañero muerto inultimente e incompresiblemente por una conductora inresponsables.
No tengo palablas, es tan triste. 
Erizo 404-3
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William Phillips, el hombre que yace en el ataúd abierto, cumplía este martes 33 años, pero un coche le atropelló la semana pasada y le dejó para siempre con 32, la cifra que aparece en su obituario, la que recordarán sus hijos como referencia para su propia vida.


Bryson, el pequeño de la imagen, se dará cuenta algún día de lo joven que murió su padre, pero todavía no tiene edad para esas reflexiones: la foto está tomada precisamente el martes, la fecha que debería haber sido de cumpleaños y fiesta en casa, y Bryson se ha encontrado con un padre quieto, impasible, distinto.


William, oficial de policía en Greenfield (Indiana), estaba haciendo un entrenamiento nocturno en bicicleta cuando fue arrollado por una conductora, Sue Ann Vanderbeck, que se dio a la fuga y se entregó cinco días después. En el gimnasio del instituto local, más de mil personas se reunieron para despedir al apuesto ex marine, siempre fiel al riguroso corte de pelo y el celo profesional de sus tiempos militares: «Tenía un corazón tierno y amable», le elogió su jefe.


El pequeño Bryson, junto a su madre y su hermano mayor, soltó un manojo de globos de cumpleaños junto al polideportivo. Y, ante el féretro, tocó suavemente la cabeza de su padre, quizá con la esperanza secreta de despertarlo, quizá sólo para sentir otra vez el tacto de esos cabellos cortos tan parecidos a los suyos.