jueves, 7 de octubre de 2010

Los Cincos Niveles de destreza en el uso de las armas

En el mundo de Tiro Policial, de Combate o Instintivos suelen usar unas clasificaciones para definir la destreza del tirador en el manejo y el uso de las armas del fuego.

Dicha clasificación, desde mi punto de vista, es muy ingeniosa, didáctica y extremadamente acertada.

Se desconoce quién es su autor y cuando fue creada la dicha clasificación. Aunque es internacionalmente muy conocida entre los instructores del tiro y la táctica policial, de hecho algunos de los más reconocidos Instructores norteamericanos hacen alusión a esta clasificación por los diversos grados de familiaridad o similitud que podemos encontrar en aquellos tiradores que usan habitualmente un arma de fuego.

Yo personalmente cuando lo conocí me sonó muy familiar en sus descripciones.
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Los Cincos Niveles de destreza en el uso de las armas

1. INTENCIONALMENTE INCOMPETENTE ( I.I )

Aunque parezca mentira, estos, los I.I.s, son aquellos que están obligados a llevar armas, y las portan, por obligación imperiosa de la LEY. Estos, además, conocen perfectamente sus nulas habilidades, pese a ello, se niegan -cerrándose en banda- a mejorar su pericia. El I.I., por vaguedad y miedo al ridículo, no participa de los entrenamientos de su unidad o plantilla - sabe de su torpeza en la materia -.

Las páginas de los periódicos están llenas de noticias protagonizadas por sujetos de este perfil. Por desgracia, los I.I.s., con demasiada frecuencia, provocan accidentes que acaban con las vidas propias, de vecinos, familiares o compañeros. Por regla general, y aun siendo obligados a acudir a tiradas reglamentarias, no se sacará nada positivo de ellos. Gastando su tiempo, munición y esfuerzos, para nada.

2. DESCONOCEDOR DE SU INCOMPETENCIA ( D.I )

El D.I., no sabe que no sabe. Es incompetente porque aún no sabe que es un Incompetente. Normalmente, estos sujetos, han sido entrenados o formados de modo muy básico, a veces, ni eso. Seguramente, los profesionales de este perfil, nunca se han visto en una situación real que les haya dejado al “descubierto” sus carencias. Sin embargo, conozco casos de D.I. que ante una situación real, se han visto y se han sabido, NO PREPARADOS, pese a lo cual, han preferido gastar su tiempo en cualquier cosa antes de asumir que requieren de formación “extra”. Me atrevo a decir, que dentro de este perfil, es donde más profesionales de las Fuerzas de Seguridad y Seguridad Privada se encuentran.

Son Desconocedores de su Incompetencia, aquellos que solo acuden a los ejercicios de tiro reglamentarios; además, son los que suelen acudir sin interés alguno o con miedo. Estos mismos, dan por buena y sobrada esa formación o entrenamiento periódico - demasiadas veces, muy periódico -. 

La mayor parte, de los que están dentro del perfil D.I., se dan cuenta de sus lagunas y paupérrimas habilidades, en los peores momentos de su vida, a veces, demasiado tarde, estos es: cuando ya han sido agredidos de modo grave con armas de fuego u otros instrumentos.

Los ejemplos de DIs podemos encontrarlos por todas partes: Muchos profesionales armadas que alardean de que en 10 años de servicio armado y nunca han tenido que desenfundar sus armas son afortunados DIs; aquél que sólo va al campo de tiro en aquellas ocasiones en las que debe realizar las tiradas anuales, semestrales o trimestrales programadas por ley o reglamento, es un DI. Lo peor de todo es que la primera vez que el DI se da cuenta de su incompetencia es cuando se ve en medio de una situación crítica en donde está en juego su vida, por lo que su primera lección puede ser la ÚLTIMA.

3. El CONSCIENTEMENTE INCOMPETENTE ( C.I )

Si el Desconocedor de su Incompetencia sobrevive a su primer encuentro armado, o es testigo próximo de algo similar en la persona de un compañero, se convertirá en un Conscientemente Incompetente - ahora, sabe que NO SABE -. Seguramente, tan pronto tenga tiempo, buscará ayuda formativa. Ha despertado, “le ha visto las orejas al lobo” y no quiere que vuelva a ocurrir. Desde ya, se convierte en un tipo con interés por el tiro y el manejo del arma. Atenderá las explicaciones y lecciones de los instructores, y estará motivado. Ahora no criticará a los que se entrenaban mientras él no lo hacía. Ahora, quiere alcanzar cierto grado de pericia.

4. El CONSCIENTEMENTE COMPETENTE ( C.C )

Con la filosofía adecuada del entrenamiento, y con interés por parte del alumno, el C.I. se convierte en un C.C. El Conscientemente Competente llega a manejar su arma y resolver interrupciones de una forma eficiente y segura. Comprende los fundamentos del tiro y la importancia del punto de impacto. - Llega a entender que su disparo debe impactar en el blanco que él quiere impactar, pues de no ser así, dará donde no quiere impactar, y ello puede provocar lesiones o daños innecesarios. Un riesgo muy alto que nunca se debe correr. Nosotros somos lo “buenos”, es el “malo” el que por serlo, se puede permitir cualquier cosa.-

El C.C. Asume rápidamente posiciones de combate y utiliza los abrigos disponibles con seguridad desenfundará con celeridad ante la señal del instructor. Conoce las posiciones de tiro. Conoce variadas técnicas defensivas para usar en determinados supuestos; se siente cómodo en la galería, aun cuando se le instruye bajo presión.

Ha adquirido ya la actitud necesaria para el combate, y si bien es rápido y hábil, Pero pese a todo todavía no reacciona de modo instintivo, natural, ante las situaciones extremas. Debe estar continuamente en un estado de pensamiento consciente para anticiparse en qué está haciendo o debe hacer, porque todavía no ha alcanzado un nivel de reflejo como respuesta en sus reacciones.

5. El INCONSCIENTEMENTE COMPETENTE ( I.C )

El I.C., es el menos común de los perfiles. Este perfil se puede denominar como: de Maestría. No es fácil encontrar a muchos Inconscientemente Competentes, en una misma plantilla policial. El I.C. tras muchas horas de entrenamiento, miles de disparos, años y años de repetición de ejercicios, maniobras y manipulaciones con su arma, ante el indicio de ataque, es capaz de reaccionar instintivamente y salir de la línea de tiro de su potencial agresor.

Sabrá cubrirse de modo eficaz, y a la par que sale de la línea de tiro, será capaz de desenfundar y dirigir su arma al blanco u objetivo. También, el I.C., ha preparado su mente - no solo su cuerpo y equipo - para el enfrentamiento a vida o muerte. Ha reflexionado mil veces sobre la posibilidad de tener que usar su arma contra otra persona que pudiera tratar de quitarle la vida, y ante esa reflexión, asume que, llegado el caso… Lo hará. Disparará contra quien tenga que hacerlo - siempre con la estricta observancia de lo que el Ordenamiento Jurídico establece respecto al empleo de armas y la legítima defensa –

El Inconscientemente Competente, es ese que: ante una interrupción de su arma, y tan pronto ésta - la interrupción - se produce, consigue resolver la traba y devolver el arma a situación de fuego eficaz, en décimas de segundos.

Ejemplo de IC será aquel tirador que en el fragor del combate, dispuesto a disparar, presiona el disparador y al oír el click de la aguja percutora golpeando el culote de la vaina, y no producirse el disparo, sin pensar más, opera su arma y ejecuta sin demora un método de resolución de esta interrupción: golpea el cargador, tira de la corredera atrás y realiza dos rápidos y precisos disparos sobre su adversario (sistema tap-rack-bang).

En conclusión

Estoy seguro de que, todos los que están ahora leyendo este artículo, conocen a compañeros que podrían perfectamente encajar en todos los niveles que se han descrito ¿verdad que sí? También estoy seguro de que la mayoría de esos compañeros “identificados” como integrantes de alguno de estos niveles, encajan en los perfiles de los niveles 1º, 2º y 3º.

Llegados a esa conclusión: le insto a usted a que participe de algún modo en mejorar las capacidades de sus semejantes más próximos. Trate de hacerles entender que deben tomarse más enserio esta materia. Intente hacer llegar este artículo a esos compañeros, puede que algún día, tanto usted como ellos, se sientan mejor sabiendo que al menos, se intentó…
Además de a sus compañeros, traslade este texto, o su filosofía, a sus mandos o responsables políticos y sindicales, pues ellos, más que nadie, son los responsables de los “estancamientos”. Recuérdenles que, la Administración está obligada a formar de modo continuo y permanente a los funcionarios, y que esta materia, la de tiro y armamento, no pica, no provoca ronchas, no contagia enfermedades, todo lo contrario.

De una mala formación, se deriva una mala prácticas, y de ella se pueden derivar daños y lesiones, propias o ajenas y a veces, muertes innecesarias. De esas muertes, después, no solo el funcionario deberá responder, sino que la propia Administración también tendrá, en muchos casos, que hacerlo.
Autor Desconocido