sábado, 5 de febrero de 2011

KIKE ORTUÑO ... POR ERNESTO PÉREZ VERA

KIKE ORTUÑO ... POR ERNESTO PÉREZ VERA


Me hace mucha ilusión presentar el post de hoy. De nuevo, un escrito de ERNESTO PÉREZ VERA, esta vez dedicado al compañero de los Mossos D'Esquadra KIKE ORTUÑO.

Estos dos AMIGOS y COMPAÑEROS que destacan por su implicación y trayectoria profesional, se ven hoy relacionados en un mismo artículo, ERNESTO como redactor y KIKE como protagonista... ES GENIAL!
Saludos...

Coherencia entre lo que representa y lo que hace: Kike Ortuño, un ejemplo de compromiso

Por: Ernesto Pérez Vera

La gente cree que todos somos como en las películas: policías súper comprometidos y entregados unos, e insulsos y pasotas otros. La verdad es que eso no es así, creo que por suerte. Si el cincuenta por ciento fuese insulso y descreído del trabajo…peor aún nos iría a los que estamos más cerca del otro cincuenta por ciento. Lo cierto es que existen perfiles intermedios, y es en ese perfil donde se puede encontrar, según mi opinión, el mayor tanto por ciento de funcionarios policiales.

Hoy quiero rendir un homenaje a un POLICÍA de los pies a la cabeza, Kike Ortuño. El ejemplo de este profesional debería ser seguido por muchos y aplaudido por todos. Kike es, a día de hoy, agente del cuerpo catalán de policía integral. Es Mozo de Escuadra, pero no siempre ha vestido ese uniforme. En su momento “vistió otro color”, el verde de la Benemérita. Entró a principios de los años “90” en la Guardia Civil, incorporándose en 2008 al Cuerpo autónomo de Cataluña. Para Kike ser Policía no era, ni es, lucir placa y cobrar “fijo” a fin de mes. Para él, como para algunos más –no muchos por desgracia-, ser Policía es “religión”. Sobradas muestras de ello ha dado dentro y fuera del horario laboral, y ahora, aquí, vamos a conocer tres claros exponentes de ello.

Vamos a detallar, hasta donde se puede, tres casos en los que Kike, como Policía, ha sido protagonista de hechos que acreditan valor, entrega, compromiso y eficacia. En definitiva, conoceremos hechos que dejan de manifiesto la coherencia profesional de un ser humano que merece la pena conocer y tener siempre cerca. Kike es de esos que creen en lo que hacen, Kike quiere aquello que hace.


Incidente a tiro limpio: la maleta de la discordia

Una fría madrugada del mes de mayo de 2005, Kike y un compañero patrullaban en un Nissan Almera por la urbanización Mas Mestre de la población barcelonesa de Olivella. Desde aquel día Kike y Juan son algo más que amigos y compañeros, ahora son hermanos. La patrulla pertenecía a la Comandancia de Barcelona, Puesto de Sitges, y recorría la demarcación costera de la Comarca del Garraf. En esa zona de patrullaje eran relativamente frecuentes las actuaciones policiales de represión del tráfico de drogas. Prueba evidente de lo anterior: los 10.000 kilogramos de hachís que la unidad de Kike, la de Seguridad Ciudadana del Puesto de Sitges, decomisó durante ese mismo año.

Sobre las 02,00 horas sorprendieron, sin ser detectados, a varios individuos en actitud sospechosa. Varios varones, todos mayores de edad, se encontraban conversando junto a dos vehículos de alta gama que se hallaban en el lugar, un BMW-X5 y un Mercedes CLK. Para llegar hasta los sospechosos, los guardias apagaron las luces del coche y con el motor en punto muerto se dejaron “caer”, por accesos insospechados, sobre los sujetos. Tan pronto se dejaron ver los agentes, las personas que se encontraban apeadas de los vehículos de lujo se lanzaron hacia su interior, y emprendieron la huída a gran velocidad. Kike y su compañero iniciaron la persecución e informaron al C.O.S. (Centro Operativo de Servicio), mediante las transmisiones del coche policial, la posición que tenían en todo momento. Esto duró algunos minutos y kilómetros.

Pero todo cambió de modo repentino: un impacto de bala alcanzó la luna delantera del Almera de la Guardia Civil. El proyectil entró justo entre las dos cabezas de los agentes. El impacto era visible junto al espejo retrovisor interior. Kike, que iba en el asiento delantero y junto al conductor, dejó de “cantar” la persecución por la emisora, y únicamente pudo gritar: “nos disparan, nos disparan…nos están disparando…necesitamos apoyo…”. Kike soltó el pulsador de la emisora para poder hacer uso de su pistola, y junto a su compañero (iba conduciendo) respondió al fuego hostil. Los primeros disparos los efectuaron a través de la propia luna del coche, y desde dentro del mismo. El humo de la pólvora quemada, el estrés de supervivencia y el riesgo propio de conducir en esas circunstancias, hacía difícil abrir las ventillas del coche. No había visibilidad dentro de la cabina. Kike, finalmente, pudo abrir la ventilla del Nissan y continuó disparando al X5, pero ahora ya lo hacía por el exterior del coche. Tras consumir toda la munición de sus cargadores…continúo el fuego con el arma de Juan, que seguía conduciendo.

Cuando Kike soltó el pulsador de la emisora, -cosa que debió hacer con cierta brusquedad- éste cayó al suelo del coche y quedó accidentalmente pulsado. El C.O.S. y todas las patrullas en servicio oyeron, en directo, el terrorífico episodio que se estaba radiando. Se oyeron las detonaciones y los gritos de Juan cuando decía: “mátalos Kike, mata a esos hijos de perra…”. Cuando el fuego cesó, y la persecución no pudo continuar por pederse del alcance de la vista al BMW-X5, los guardias pararon su coche y verificaron la existencia de heridas en sus cuerpos. Los dos estaban milagrosamente ilesos. Después, sin demora, regresaron al punto de partida de todo. Cuando la actuación se inició pudieron ver como los perseguidos abandonaban en el asfalto, y dentro de la urbanización, una maleta. Una vez localizada y registrada, en su interior fueron hallados 28 kilogramos de “chocolate”.

Tras las oportunas investigaciones realizadas por la Unidad de Policía Judicial de la Comandancia, y otras centrales de la Dirección General del Cuerpo, se procedió a la detención de varias personas. Por cierto, uno de los detenidos presentaba dos impactos de bala en zonas no vitales de su cuerpo… ¿quien sería el autor de esas lesiones…?. En la misma operación se recuperaron vehículos sustraídos de alta gama y más de 2.000 kilogramos de hachís. Sin lugar a dudas, el trabajo de Kike y Juan, ambos de la Unidad de Seguridad Ciudadana, propiciaron que los compañeros de P.J. pudiera culminar el trabajo.

Tanto Kike como Juan tuvieron suerte, pero sobre todo supieron estar a la altura de las circunstancias. Aunque muchos crean que sabrán y podrán hacerlo, no es nada fácil hacer lo que ellos hicieron aquella madrugada. Conozco a muchos que a esa hora están en cualquier sitio menos en el “tajo”, y en cualquier caso hubieran abandonado la persecución al oír el primer disparo…


Entre rascacielos, ¡alto a la Guardia Civil!

Junto con su hermano Dani, también agente del Benemérito Instituto, y su madre, Kike viajó a Nueva York en junio del 2008. Era un viaje normal, tres turistas españoles en la ciudad de la Gran Manzana, nada de especial. Seguro que el día de autos había cientos de españoles en la ciudad, y alguno más sería Policía. Seguro también es que cada uno compró su souvenir preferido, y se trajo consigo a España alguna anécdota. Pero para Kike y Dani no iba a ser, como así ocurrió, solo un gran viaje a la capital del Mundo. La anécdota de estos hermanos podría ser definida como el sueño de más de un Policía convencido: detener a un atracador en la ciudad de las mil y una películas policíacas.

Casi finiquitando el viaje que la madre les había regalado, los dos hermanos iban paseando cuando advirtieron la actitud sospechosa de un sujeto que, precipitadamente, abandonaba un centro comercial. Tras él, varias personas gritaban y pedían socorro. “Los Ortuño brothers” hicieron lo que nobleza obliga: paso corto, vista larga y mala leche. Como estaban donde estaban, y eran lo que eran, pensaron que su “cliente” iría armado con un arma de fuego, pero eso no fue óbice para estos guardias civiles francos de servicio allende de los mares. Kike y Dani, durante tres largas calles, persiguieron al sospechoso por el asfalto neoyorquino. Como es de imaginar, la persecución fue a la carrera. Los hermanos creyeron ver algo en una de las manos del perseguido, y pensaron que podría tratarse de una pistola, por ello usaron los coches –muchos de ellos taxis amarillos- como parapetos. Durante la persecución pedestre gritaron varias veces: ¡Alto policía!, pero cuando por fin enfilaron la calle donde le dieron alcance, Kike gritó un surrealista: ¡Alto a la Guardia Civil!. Para Kike fue un gustazo poder gritar eso en tal peculiar situación. Kike reconoce, a día de hoy, que aquel grito fue, de algún modo, un homenaje a todos sus compañeros “verdes”.

Al llegar al conocidísimo estadio de Madison Square Garden, en el cruce de la calle 33 y la 7ª avenida, le dieron alcance. Kike declaró ante el diario español el País: “Me abalancé sobre él, le hice un barrido y lo tiré contra un macetero”. El detenido, porque privar de libertad allí es una detención igual que aquí, era de origen mejicano y acababa de cometer un atraco. Un tipo peligroso que portaba un enorme machete. El mejicano no se dejó atrapar fácilmente y se resistió activamente a los turistas españoles. Kike sufrió alguna lesión en su rostro, pero por suerte, y por su buen hacer, de carácter leve. Para el ladrón fue todo muy extraño: dos personas, en perfecto castellano, lo detuvieron al grito de “alto a la Guardia Civil…”. Eso sonaba a chino en Nueva York. Chirriaba. ¿Qué leches es eso de la Guardia Civil…?, diría el atracador.

Todo se aclaró. Los dos españoles, en lengua inglesa, trataron de explicar lo ocurrido al primer agente del New York Police Department (NYPD) que se personó en el lugar, pero no consiguieron hacerlo hasta la llegada de otro agente, esta vez de origen hispano. Los agentes neoyorquinos, una vez aclarado todo, informaron a Kike y Dani que el detenido era una persona buscada y peligrosa.

Los hermanos Ortuño demostraron que no eran guardias civiles por casualidad. Ellos creen en lo que hacen y defienden, y están seguros de que los malos no tienen demarcación para delinquir. No habían pasado por la Academia de Baeza de forma accidental…Por cierto, para Kike esa fue su última detención como miembro de la Benemérita (aunque jurídicamente actuó como un particular).


No hay dos sin tres: atraco en Getafe

Porque no hay dos sin tres, Kike volvió a sorprender a los que ya sabemos de su implicación ilimitada. En realidad no sorprende, él hace lo que de gente de su raza se espera. En mayo de 2009 Kike ya no era agente de la Guardia Civil, para esa fecha ya llevaba un año en su actual cuerpo de Policía. Ahora es Mozo de Escuadra y está destinado en L´Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

Él y su mujer viajaron hasta Madrid para asistir a la boda Dani, el hermano guardia de Kike. Dany estaba allí destinado. El Mozo de Escuadra y su esposa pernoctaron en Valdemoro, pero antes de regresar a Cataluña, en AVE, pasaron por el Parque Comercial y Ocio Nassica, de Getafe. Querían efectuar unas compras. Allí fue donde Kike volvió a derrochar valor y compromiso para con todos. Kike evitó un atraco a mano armada. A sus 39 años de edad, y a su paso por el cuerpo estatal, se suma la experiencia vital del tiroteo de Barcelona, que no es poco. Pasar por aquello, y salir airoso después de usar su arma, le ha otorgado mucha seguridad. Su formación está altamente reforzada con esa experiencia real de enfrentamiento.

Cuando Kike y su mujer caminaban por el aparcamiento del Parque Comercial, él detectó la presencia de cuatro personas que le hicieron saltar sus alarmas internas. Esas personas, todas jóvenes de edad y vistiendo ropas deportivas, se aproximaron sospechosamente hacia una furgoneta, no blindada, de la empresa de seguridad PROSEGUR. El Mozo, aún estando franco de servicio y fuera de su demarcación policial, hizo lo que la Ley obliga a todo servidor público policial: actuar. Siguió los movimientos de los sujetos, y cuando vio que dos de esas personas comenzaban a forzar la parte trasera del vehículo de PROSEGUR, gritó ¡ALTO POLICÍA!
Los cuatro jóvenes se giraron hacia Kike y uno de ellos hizo ostentación de un arma corta de fuego. Finalmente el arma quedó dirigida hacia el agente. Kike hizo lo propio y apuntó con su arma particular a quien esgrimía la pistola. Calma tensa. Durante unos segundos todos se miraron sin actuar. Kike llegó a decirle al pistolero que ni se le ocurriera abrir fuego. Nuestro particular Mozo de Escuadra fue entrevistado por numerosos medios de prensa, y ante ellos admitió que todo ocurrió a poco más de dos metros de distancia, pero que él se encontraba en una posición dominante.

La cosa se complicó. Otro de los delincuentes, que permanecía dentro del coche de huída, sacó a pasear otra pistola. Kike estaba enfrentándose a dos delincuentes armados con pistolas. Pero como el propio Policía dijo a la prensa: “al final, no sé por qué, decidieron huir a toda castaña en un coche”
Los cuatro delincuentes huyeron a gran velocidad en un vehículo marca Volvo de color negro. Aún así, Kike reconoció esto: “apunté en todo momento al coche hasta que lo perdí de vista, para así proteger a las personas que estaban en el aparcamiento”. Mucho valor y entereza se derramó en aquel parking. El día antes, muy cerca de Getafe, ocurría otro acto similar en un centro comercial, pero en ese suceso se produjo derrame de sangre: dos heridos por arma de fuego. Los investigadores del CNP no tuvieron muchas dudas al tomarle declaración a Kike: eran los mismos tipos. En el atraco del día anterior desarmaron a un Vigilante de PROSEGUR, al cual arrebataron su revólver. A estas alturas nadie duda que Kike hubiera abierto fuego, y seguramente eficazmente, en caso de que la situación se hubiera torcido más de normal.

En este caso Kike iba armado aún estando de vacaciones. Algunos somos vistos como lunáticos por acogernos a esa legítima opción. Kike, en Getafe, pudo entonar aquella máxima que muchos repetimos: “mejor llevarla –la pistola- y no necesitarla, que necesitarla y no llevarla…”. Esto solo lo entiende quien piensa, siente y suda como Policía, y eso no implica que todos los que llevan placa y porra puedan comprenderlo. Como se decía al inicio del artículo, hay de todo. Muchos no intervienen estando de servicio…como se les iba a ocurrir hacerlo sin estarlo.


Reconocimientos oficiales:

 Por el suceso de los disparos en el Garraf, y los 28 kilogramos de drogas, Kike y Juan recibieron una felicitación pública con anotación en sus respectivos expedientes. Solo eso. ¿Quién se llevaría una Medalla al Mérito ese año en su Comandancia, y por qué…?

Por la detención del atracador de Nueva York, tanto Kike como su hermano fueron recompensados con una felicitación del New York Police Department. Para Kike y su hermano es, muy posiblemente, la distinción que más orgullo y satisfacción les reporta de cuantas poseen. A decir verdad, los Ortuño rehusaron a otros reconocimientos. La Embajada española en U.S.A. contactó con el Ministerio del Interior para otorgarles a nuestros amigos una felicitación conjunta, pero Kike, que estaba cansado y escarmentado, no acepto el juego hipócrita de los políticos. Durante sus muchos años de servicio en la Benemérita, Kike había visto como las condecoraciones eran “regaladas”, demasiadas veces, a quienes no las merecían. Ahora fue él quien, por dignidad, le dio la espalda a quienes siempre se la jugaron a los hombres de su clase y raza. Los mandos de la Guardia Civil se quedaron sin su ansiado ágape en la Embajada. Kike admite que las autoridades de la Embajada se portaron mejor con él, y con su hermano, que los jefes del Cuerpo.

Kike, tras su paso por el benemérito instituto, cuenta con infinitas felicitaciones públicas con anotación, muchas de ellas por servicios realizados estando fuera de servicio. Algunas de esas felicitaciones fueron concedidas por hechos que pusieron en juego su propia vida. Otras se otorgaron por salvar la vida de ciudadanos accidentados o suicidas, y por tanto merecía algo más que una simple felicitación. Por cierto, esto es un ejemplo a emular, en Radio Nacional de España se difundió la siguiente noticia: la Casa Blanca contactó con el Ministerio del Interior de España para agradecer la actuación de los Ortuño. Todo un ejemplo que pocas administraciones emulan en estas tierras ibéricas.

Cuando Kike evitó el robo en Getafe (Madrid), siendo ya Policía autonómico catalán, fue reconocido con la entrega de una Mención Especial del Cuerpo de Policía Local de Getafe, y con la Medalla al Mérito Policial, clase Plata, de los Mossos d’Esquadra. La empresa PROSEGUR también contribuyó a los galardones. En las dependencias centrales de Barcelona se celebró un acto homenaje a Kike. Al acto acudió, entre otros jefes, el Comisario Millán, máximo responsable policial del cuerpo de Policía de la Generalitat. Kike recibió, de la empresa de seguridad, una placa con la siguiente leyenda: PROSEGUR, en agradecimiento al miembro de los Mossos d’Esquadra D.Enrique Ortuño Madrigal, por su profesionalidad al evitar, con su actuación, el robo de un vehículo de Prosegur en la ciudad de Getafe. También el Sr. Millán recibió una placa de agradecimiento y reconocimiento institucional.

Kike, fue un honor conocerte en Viladecans durante aquellas conferencias. Ojalá las circunstancias me hubieran permitido conversar largo y tendido contigo. Gente como tú no abunda, pero hacen falta en la sociedad y la profesión.