viernes, 26 de agosto de 2011

A los escoltas


Después de tantos años, después de tantas horas, después de tantas injusticias vertidas contra nosotros y nos hemos callado, después de todo hay en algún lugar un protegido agradecido. 

Hoy todos mis malos momentos y sacrificios, ya no son nada comparado con mi orgullo. Ese orgullo que sentimos de ser Escolta, para muchos es un simple trabajo, pero para otros muchos de nosotros es algo más, es una forma de vivir defendiendo a una vida combatiendo contra el terror y la injusticia que sufre un colectivo o un individuo.

El simple hecho de proteger a una vida nos ha supuesto a muchos un enorme sacrificio tanto en nuestras vidas personales como familiares... cuantas horas de sueños hemos renunciado... cuantas horas de vida de pareja hemos dejado pasar... cuantas horas de la infancia de los hij@s perdido para siempre hemos obtenido... cuantas horas hemos soportado bajo un sol de justicia o bajo un diluvio hemos permanecido perenne en nuestro sitio. Sin esperar nada, excepto llegar a casa... Sé, mentiría si no lo dijera, que hay compañeros que nos avergüenza a los restos por perezas, vagos e interesados. pero en ¿qué colectivos no hay los indeseables? Ojala que el mio fuera todos iguales. Pero aun así he de confesar que es en este colectivo y su entorno donde más claro he visto la divinidad o la maldad del hombre.

Hoy me voy a la cama en paz, quizás para mucho no es nada lo que me causa este paz, pero para mi es un TODO. 

ERIZO 403-3
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CARTAS AL DIRECTOR 
25.08.11 - 04:23 -

A ese colectivo tan maltratado por muchos y a los que tanto debemos otros. Quiero desde aquí darles las gracias a mis escoltas, a esas personas que tanto tiempo han compartido mi vida, 12 años, y a los que les fui impuesta y tanto han hecho por mí.

Han aguantado mis malos humores y mis broncas, muchas veces injustas. Y, sobre todo, han protegido constantemente mi vida.

¿Cómo agradecérselo? Yo, sinceramente, creo que no hay nada que pague lo que cada uno de nosotros valemos, nuestra vida no tiene precio y ellos, todos, han expuesto la suya constantemente, así que vaya por delante mi agradecimiento a mis escoltas y a todo el colectivo.

¿Cuánto habéis aguantado? Habéis sido insultados, despreciados, en algunos casos agredidos y en otros denunciados, y vosotros, en mi presencia, siempre habéis callado para evitarme problemas.

Gracias.

Gracias a todos y a cada uno de vosotros, a los que habéis estado 12 años y a los que habéis estado de paso, a vosotros que habéis compartido conmigo estos años de mi vida, haciendo, muchas veces, trabajos que no os correspondían. Gracias de corazón y os deseo mucha suerte.

No os olvidaré.
Un abrazo y hasta siempre.
Soledad.