miércoles, 18 de julio de 2012

Hoy todos somos U.I.P

ASOCIACION PROFESIONAL DE POLICIAS
CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS POLICIALES

Hoy todos somos U.I.P

Publicado el 26 ago 2011 en Actuaciones, General, Para llorar....   

La semana pasada, una amiga de profesión logopeda, me comentaba que una niña paciente suya, durante una sesión, le preguntó: “¿Los policías son buenos?”…

Ella se quedo un poco atónita por la pregunta, respondiendo que por supuesto si eran buenos, que estaban para detener a los malos y para ayudar a la gente, respuesta que agrado mucho a la niña, esbozando una sonrisa de satisfacción al oír esas palaras.

A la salida de la clase, mi amiga se dirigió a la madre de la niña para comentarla lo sucedido durante la sesión, la madre, con cara de disgustada la explicaba que el padre de la niña era Policía y que con todo lo que estaba saliendo por la televisión últimamente, y con los comentarios que tenía que soportar en el colegio por parte de otros niños, su hija estaba empezando a temer que su papa fuera de los “malos” en vez de los “buenos”…

Cuando yo era pequeño, recuerdo que aunque no debía, me encantaba decir que mi padre era Policía, primero porque sentía orgullo de que fuera Policía y segundo porque no había niño que no tuviera envidia de ello… todos te preguntaban ¿has visto su pistola? ¿y su placa cómo es? ¿ha detenido a mucha gente? ¿ha disparado a alguien?… cosas de críos…

Hasta tenía mi propio carnet de Policía-Infantil que posteriormente consiguió medio “cole” a través de mi padre, fue una moda más que quienes estuvieron en dicho colegio recordarán, igual que lo fueron las peonzas, los yoyos, las manos locas, los paracaidistas, etc…

Me acuerdo que una vez, a un amigo del colegio cuyo tío había sido mortalmente atropellado y abandonado en la cuneta por un conductor sin escrúpulos, y en cuya operación de investigación había participado mi padre llevando a la detención por homicidio del autor, le dio en medio de la clase por decírselo a la profesora, parando esta la clase y dando a conocer a todos la participación de mi padre en el caso… toda la clase comenzó a aplaudir y fue un momento que nunca olvidaré, quizá en ese momento me di cuenta de hasta dónde puede cambiar la vida de la gente un buen policía…

Estos hechos, aunque son cosas de críos, son cosas que simbolizan lo que era, y lo que es actualmente la Policía en España… una situación nada agradable que me hace preguntarme ¿Qué pensará mi hijo de dos meses de la profesión de su padre cuando sea mayor? ¿Estará orgulloso como yo lo estaba del mío? ¿Tendrá que ir con la cabeza baja y engañar a sus amigos diciendo que su padre trabaja de cualquier otra cosa para evitar burlas o insultos?

Y es que parece que en la España del siglo XXI impera la creencia de que la Policía, su Policía, una Policía joven y democrática, formada por HEROES y lo decimos claro, HEROES que dedican su vida al servicio de los demás jugándose la misma en no pocas ocasiones, está formada en realidad por un “panda” de villanos sin escrúpulos con tendencias “fascistas” y “masoquistas” que tienen por deporte la brutalidad y la tortura contra el “honrado ciudadano”…

Sin duda, y no hay que temer a decirlo, la Policía hoy en día es una institución desfasada en el fondo y en la forma, en tanto que no ha sabido, ni está sabiendo responder a la estrategia social adoptada por unos cuantos, que extrapolando su opinión personal a la de la generalidad o como les gusta decir “el pueblo”, y bajo el amparo de términos tan demagógicos y subjetivos como; “libertad de expresión”, “pueblo”, “democracia”  y especialmente “PAZ” se dedican a hacer lo que les place, incluso escupir, insultar y arrojar orines a los agentes de policía sin temor a represalia alguna…

Y es que, en esta España del siglo XXI, cualquiera puede hacer lo que quiera mientras lo haga “pacíficamente”, aunque dañe en su actuar derechos ajenos, mientras lo haga “pacíficamente” no pasa nada. Eso sí, hay que aclarar que pacíficamente es sin quemar contenedores, porque dentro de este falso “pacifismo” si se contemplan los insultos, los deseos de muerte, las amenazas, escupir, orinar, lanzar objetos a los agentes de policía, quitarle la gorra a un agente y jugar a pasársela de unos a otros, denunciar por violación falsamente a policías inocentes, etc…

Como dice el sabio refranero español: “Dios mío, líbrame del agua mansa, que de la brava ya me libro yo…” o traducido al refranero policial: “Dios mío, líbrame de las manifestaciones pacíficas, que de las violentas ya me libro yo…”

Y es que los policías tienen más miedo que otra cosa, por que cuando hay violencia pura y dura en sentido estricto no hay dudas de cómo actuar, pero cuando la violencia es sibilina, difusa y ambigua, cuando no es una “violencia flagrante” que salta a los ojos de forma inmediata, cuando quien se “cagan” es en tu madre y no en la mía, cuando te escupen es a ti y no a mi, parece que ya no está tan claro lo que hacer para los políticos….

Muchos, los menos pragmáticos y realistas, exigen de los agentes un comportamiento poco más que divino, el deber de aguantar lo que no es legalmente exigible; insultos, amenazas, coacciones, injurias, etc… y además con la condición de que los mismos agentes no se alteren ni lo más mínimo, pues es un deber profesional y “si no que no se metan ahí”, así es: una explicación fácil, cómoda, sencilla, barata intelectualmente y para toda la familia.

El ser humano es un animal, racional pero un animal al fin y al cabo, nadie puede alejarle por tanto de que su propia existencia conlleve aparejada el influjo de los sentimientos, además desde el punto de vista evolutivo un influjo mucho más fuerte y primigenio que el racional, sin embargo pretendemos privar de dicho influjo a los policías y tratarlos como “robots”.

Si a esto le unimos el actuar en ambientes hostiles, pues toda manifestación en que se te insulta, se te amenaza y se te increpa genera un cierto sentimiento de desasosiego y rabia, unido a las ordenes de “no detener” o “no actuar”, una de dos, o acabas dándote de baja y “llevándotelo calentito a final de mes sin tener problemas” o acabas cometiendo un pequeño error que te puede costar tu carrera profesional y con ello el futuro porvenir de tu familia…

Pero es que como decimos la Policía es una institución desfasada, no solo por qué no sabe responder a esta nueva actuación concertada de difamación y ultraje, si no que se acoge a ella para exigir a los agentes responsabilidades en vez de defenderlos y exponer públicamente las situaciones de abuso a las que continuamente se ven sometidos los agentes.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pues no estamos de acuerdo, porque una grabación de segundos, o una fotografía, fuera del contexto completo que ha rodeado esa captación, no aporta absolutamente nada.

Un ejemplo fácil es el siguiente, imagínese que está sentado en una terraza y observa a un niño jugando con el balón, de repente el niño da una patada a la pelota y esta acaba golpeando contra el brazo de su padre.



Usted observa como el padre del niño se levanta gritando como un animal y arrea varios azotes al menor…

¡Vaya! Piensa usted, ¡¡que bestia!! ¡¡si ha sido sin querer!! ¡¡que animal!! ¡¡si solo le ha dado en el brazo y flojo!!

Sin embargo usted no ha visto el conjunto de acontecimientos, ni el contexto, que ha desembocado en ese suceso, quizá no sepa que ese padre a advertido a su hijo varias veces que no diera fuerte a la pelota o que no lo hiciera cuando esta apuntaba a las mesas, que hace un rato rompió un vaso con el mismo método y encima le tiro toda la bebida por encima a una señora, que el padre entonces ya se lo explico por las buenas, que hoy ha pegado una patada a su abuela y como había para comer puré, ha pegado un manotazo en el plato y ha salpicado toda la cocina y que en definitiva, hay una serie de acontecimientos que han generado la acción final, y esta vista desde un observador externo, omitiendo el contexto necesario, carece de sentido.

Pues lo mismo ocurre cuando una cámara llega a grabar un suceso cuando este ya ha comenzado, cuando ya hay una chica insultando a varios agentes y uno de ellos la propina un guantazo… ¿Quién sabe cuánto tiempo llevaban los agentes discutiendo con la chica? ¿Cuánto tiempo llevaba esta insultándoles? ¿Qué ocurrió antes? ¿Por qué los agentes centraron su actuación en la chica? ¿Cuántas veces la advirtieron para que se fuera del lugar? ¿Alguien se ha fijado en el video como desde el minuto cero el acompañante de la chica no hace más que tirar de ella para irse del lugar incluso antes de la agresión? No, nadie se ha fijado…

¿Y del fotógrafo? ¿Supuestamente periodista? ¿Dónde está su distintivo de periodista que tiene obligación de portar? ¿Dónde está su chaleco reflectante? ¿Basta con que él diga que tenía permiso de los agentes para grabar?

Sinceramente nos hubiera gustado ver a esa “chica” gritar esas barbaridades a un grupo de personas que no hubiera estado formado por policías … seguramente no lo hubiera hecho por temor a las represalias violentas, pero como el grupo era de Policías, y no pueden hacer nada porque es su trabajo, pues ¡hala! ¡todo el monte es orégano! ¡yo a insultar y vosotros a aguantar que ese es vuestro trabajo!…

Sin duda, estos son malos tiempos para ser policía en España… Una policía sin recursos materiales, sin financiación, desmotivada por unas leyes injustas, con el sueldo más bajo de toda Europa, que ha de actuar cuando políticamente es conveniente y no en función de la legalidad vigente, una policía marginada e incomprendida por la ciudadanía y especialmente por los medios de prensa, una policía indefensa y una policía cuya única preocupación debería de ser, a tenor de la realidad vigente y el respaldo social, llegar a fin de mes sin complicarse lo más mínimo en su trabajo… pero como para todo en esta vida, hasta para no hacer tu trabajo, hay que valer…

Hoy, más que nunca, todos los policías somos U.I.P