jueves, 9 de agosto de 2012

Consecuencia de una manipulación negligencia

Todas las personas que usa y o portan una arma, profesional o no, deben saber lo peligro que representa en si misma una arma de fuego. un descuido o mala manipulación puede roducir consecuencias durante el uso y/o manejo de dicho arma. No respeta unas mínimas normas de seguridad (las cuatro reglas de Jeff Cooper) puedes llegar a pagar muy caro.

Un arma de fuego de hoy en dia son bastante (con diferencia) más seguras respectos a sus antepasados, llenos de accidentes y desgracias por su uso y manipulación pero, hoy por hoy, en 2012 los fabricantes de armas han dado un paso gigante desde aquellos tiempos, mejorando la calidad, el peso y la material que esta hecha enfocando las tres mejoras en un fin, la seguridad.

Por ello podemos decir que un arma de fuego hoy en dia lo realmente peligroso no es el arma de fuego en sí, que en fin acabo no es más que un objeto macanico, sino su usuario, el portador, que por exceso de confianza, por negligencia o por dejadez son proclive a equivocarse, especialmente cuando no presta la debida atención a lo que está haciendo.

Mucha gente que usan o portan una arma de fuego no tienen debida precaución. Pues a pesar de conocer dicho peligro no todos los usuarios de un arma de fuego son realmente conscientes del mismo y la autocomplacencia puede llevar a uno a obviar el estricto cumplimiento de las cuatro reglas de seguridad de Jeff Cooper, consideradas las reglas de oro en lo que a seguridad en el uso y manejo de armas de fuego se refiere.

Pero el motivo de este artículo no es explicar dichas reglas sino poner de manifiesto las consecuencias al obviar su cumplimiento por negligencia o imprudencia.

A continuación Expondre un caso real que ha ocurrido recientemente, una manipulación negligente con resultado de 3 lesiones en 2 personas con un unico disparo sobre el muslo y la mano de un proyectil de punta hueca blindada Remington Golden Saber HPJ de 165 grains (10'7 gramos) de una pistola S&W MP40, en calibre .40 SW.
Erizo 403-3
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Durante la mañana del pasado 30 de julio, lunes, Aaron estaba sentado en el sofá del salón de su casa y se procedía a lijar un poco la empuñadura su pistola S&W MP40, en calibre .40 SW, para adaptarla mejor a su propia mano. Antes de empezar a trabajar sobre la empuñadura comprobó el estado del arma aplicando el método tradicional (extraer el cargador, retrasar la corredera, comprobar la recámara, liberar la corredera, disparar en vacío, introducir el cargador).

En cuanto empezó con la lija se dió cuenta que mejor sería retirar la corredera para evitar arañarla con la lija. Posiblemente no prestó toda la atención que debiera a lo que estaba haciendo en ese momento, por lo que sin ser plenamente consciente, montó el arma tirando de la corredera hacia atrás sin percatarse que el cargador introducido en el arma estaba municionado, por lo que con esta acción introdujo un cartucho en la recámara. Acto seguido su dedo presionó el disparador y, sin comerlo ni beberlo, se produjo una descarga negligente cuando tendría que haberse tratado de un disparo en vacío (las pistolas Glock así como las S&W MP requieren disparar en vacío para poder desmontarlas).

Lo que debió haber sido un click se convirtió en un bang.
El propio Aaron dice no recordar exactamente cómo sucedió todo.

Tras la descarga negligente lo primero que Aaron recuerda son los gritos de su prometida, que había sido alcanzada por el núcleo de plomo, ya desprendido de su cubierta de latón tras haber atravesado la mano y la pierna de Aaron (de lo cual todavía no se había percatado él mismo), del proyectil de punta hueca blindada Remington Golden Saber HPJ de 165 grains (10’7 gramos). El proyectil le atravesó la pierna por debajo de la rodilla. Aaron controló la hemorragia de su prometida con unas toallas, momento en el que ella le dijo que él también estaba herido. Hasta entonces no se había dado cuenta que tenía una herida importante en el muslo porque estaba bastante preocupado por el estado de ella.

Cuando Aaron se disponía a llamar al 911 [lo que en España es el 112] le fue imposible hacerlo con su teléfono móvil porque la sangre le impedía ver la pantalla. Ahí fue cuando se dió cuenta que también tenía una herida en la palma de la mano. Mientras esperaba la llegada de la asistencia médica Aaron se aplicó un torniquete CAT en la pierna para detener la hemorragia (llegó a perder medio litro de sangre).

Afortunadamente las heridas no revistieron excesiva gravedad y ninguno de los dos necesitó intervención quirúrgica.

Lejos de sentirse avergonzado e intentar ocultar lo sucedido Aaron hizo público este incidente en un foro desde la cama de un hospital la misma tarde del día en el que se produjeron los hechos. Su humildad y buena voluntad le animaron a contarlo todo al detalle, fotos incluidas, con el objetivo didáctico de concienciar a todo usuario de un arma de fuego sobre la importancia de las normas de seguridad y que así evite caer en la autocomplacencia que puede llevar a una descarga negligente. Asimismo, cuando le pedí permiso para contar su historia en nuestro Blog no tuvo ningún inconveniente y se ofreció a facilitarme toda la información que necesitara, incluidas las fotos sobre el incidente que ilustran este artículo.







Pistola S&W M&P40 con proyectil recuperado tras la descarga negligente.Proyectil de punta hueca blindada Remington Golden Saber HPJ de 165 grains (10'7 gramos) recuperado tras la descarga negligente