martes, 20 de noviembre de 2012

El triunfo de los mediocres

Como me remitió un buen amigo "Qué gusto da leer a los humoristas, cuando hablan en serio" ... Y como por desgracia lo he visto, olido, palpado, saboreado y escuchado... ya sea en mis carnes como en carnes más o menos cercanas o conocidas, y siendo algo que todos vivimos, aquí les dejo un buen y casi exacto retrato de nuestra actual sociedad.... que triste no poder rebatir una sola de estas palabras.... que triste.

Publicado por Cecilio Andrade
lunes, 19 de noviembre de 2012

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El triunfo de los mediocres (Por Forges)

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo
que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto necesario, hacer un
profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de
precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica,
que va más allá de éstos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o
de la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por
otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o
echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la
señora Merkel.

Hay que admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país
mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana.
Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en
la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más
populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los
que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que
votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera
política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo
porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por
aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi
siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al
día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo
presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre
política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha
conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en
tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo
desarrollado.

- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas
de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150
mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para
sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin
embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un
país vecino bromean sobre sus deportistas.

- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la
creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia
sancionada.

- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran
dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus
respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más
relevante modo de vida.

- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración
nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan
ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que
insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para
disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al
compañero que se esfuerza.

- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de
los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones:
marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su
enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)