viernes, 30 de noviembre de 2012

Homenaje a los Escoltas Privados.

Tras cuarenta o cincuenta años, ya hemos perdido la cuenta, el terrorismo se da por finalizado. Más de ochocientos muertos, que no es poco, quedan en las cunetas de la memoria. Miles de vidas destrozadas en nombre de las ideas.

Pero yo quiero hablar de otro muerto, un fiambre al que han enterrado rápido y sin ceremonia para que no apeste. Me refiero al muerto que supone el que tres mil PROFESIONALES, PREPARADOS Y EXPERIMENTADOS en proteger las vidas de políticos desagradecidos, se vean ahora en las filas del paro o desahuciados de sus viviendas o, como tengo el horror, que no el honor de conocer, compartiendo con otros compañeros las habitaciones de un pisucho barato porque no pueden aspirar a tener uno propio. Algunos vinieron de fuera, otros perdieron su familia porque no era fácil que aguantaran un día a día trufado de riesgos, de dar el cante mirando debajo del vehículo, de no poder pasear ni vivir como vive la gente normal… Lo perdieron todo, hasta la ilusión de creer, como creían al principio, que su trabajo era valioso porque protegían a los representantes designados por el pueblo. Yo formé y entrené a muchos y les inculqué en lo que pude esa idea de servicio.

Y ahora, cuando esos políticos pueden volver a pasear por las plazas de los pueblos, a gallear en los bares con los colegas sin miedo a que les peguen un tiro en la nuca, parece que el terrorismo nunca existió, ni que nunca hubo escoltas en el País Vasco.

Es mejor olvidar, acumular la mierda bajo la alfombra y mirar hacia otro lado. El futuro está ahí, qué bien, qué tranquilidad. ¿Qué importan tres mil parados más entre cinco millones? ¿Quién se va a dar cuenta? Para que no protesten les venden cuentos, “vais a reciclaros para vigilar las prisiones”, “hay un gran mercado laboral en la protección de víctimas de violencia de género”. Mentiras. No hay uno solo de ellos vigilando una cárcel y miles, ¡miles! de mujeres siguen yendo acojonadas a buscar a sus hijos al colegio o a trabajar porque el Estado no les ofrece protección. Por cierto, ahora que coincidimos con el Día Internacional de la Mujer, de estas mueren muchísimas más que políticos en los tiempos plomizos del terrorismo.

Y ellos, los escoltas, como siempre. Callados, discretos, con la mirada gacha a ver por dónde me la van a pegar. Me recuerdan a aquellos soldados que volvieron de Vietnam y a la frase del soldado Rambo (horrible película y pero actor, por cierto) cuando decía: “nos enviaron allí siendo unos críos y nos dijeron que luchábamos por nuestro país; pero cuando volvimos nos recibían con insultos y en los periódicos leíamos que habíamos ido a aquel país a matar niños”. Decía eso o algo parecido. Qué no tendrán que oír los escoltas de los políticos a los que sirvieron: que no era para tanto, que tampoco había tanto riesgo, que cobraban para eso y además mucho, que iban de chuletas por la vida, que su trabajo ha terminado y ya está, que pasen página… Lo que pasa es que muchos de ellos, con treinta años de calle, no saben hacer otra cosa que inspeccionar vehículos, calcular rutas, mirar hacia atrás y conducir como si llevaran una guindilla en el trasero. ¿Qué quieren, que investiguen el genoma humano?

Yo no sé lo que harán, a qué se dedicarán ni qué va a ser de sus vidas. Casi todos los que conozco, ya lo he dicho, están en el paro, agotando los ahorros de su vida. No he visto ni oído a un solo político, juez u otra autoridad, a nadie, hablar una palabra en su favor al margen de algún comentario de pasada. No han sido capaces ni de darles puntos para que opositen a cualquier cuerpo de policía. Y eso que les salvaron la vida. Porque, ¿sabían que ningún político con escolta privado fue asesinado nunca? Y no porque no lo intentaran, que lo hicieron, pero ellos estaban allí para impedirlo y los terroristas jamás se atrevieron a enfrentárseles cara a cara, a tiro limpio, que para eso había que tener un par.

Pero yo les admiro. Y les admiro en su actual condición, en la serena dignidad de no agarrar una pistola (que la saben manejar) y ponerse a atracar bancos como hicieron tantos soldados americanos a su regreso a la “patria”. Les admiro porque no se quejan, porque prefieren parecer mendigos o darle al frasco antes que saltarse la ley que defendieron sin que sus empresas les dieran jamás ni un puñetero chaleco de protección. Una pistola y veinticinco balas, es el reglamento.

Este es mi homenaje, el único que van a tener.
El de otro pringado como ellos.

Euskal Herriko Segurtasun Behetokia
El editor
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Qué puedo decir... Como un antiguo y reciente Escolta Privado que ha por A o por B se encuentra entre la fila interminable de Desempleo...

GRACIAS

Gracias por recordarte de tus alumnos, de un compañero de sector privado, de un amigo. me alaga y me entristece a la vez, es un sabor agridulce que siento hoy por hoy pero no me arrepiento de haber elegido este camino el de Escolta, muy a contrario ME GUSTA y mucho, y si hay alguna persona que se siente seguro, confiado y agradecido de mi trabajo me sentiría triplemente Recompensado. Pero por desgracia somos una especie en vía de extinción, nuestro labor, EN MUCHAS OCASIONES, nunca fue reconocida y apreciada por los mismos que tratamos de proteger... La protección para muchos de los VIPs no son mera escusa para tener dos chóferes y su disposición con todos los gastos pagados.

Es triste decirlo, en mi caso, te preparas y te formas en todo momento todo lo que necesitas para poder realizar un trabajo con eficiencia, pero por desgracias muchos de los VIPs que me han tocado proteger son lamentables, con una calidad Humana Nula, Ellos piensan que estas ahí para cuando ellos quieren, de Chófer  que para eso te pagan, y se olvidan que estamos ahí para realizar un trabajo que facilita a su propia protección, reconozco que en muchas ocasiones esto de llevar encima 2 persona por todo el sitio es muy incomodo, pero para eso estamos nosotros, también, de intentar a la medida de lo posible no interferir en su vida cotidiana, es difícil  lo sé, pero la discreción es también muy importante, Así he tratado siempre de realizar mi trabajo, pero por desgracia muchos de los VIPs les han permitido desde...
  • Ministerio Interior quien tiene la protestad de adjudicar y control de los servicios de protección.
  • Partidos Políticos quienes tienen la responsabilidad de coordinar en aquellos políticos que necesitan un servicio de protección.
  • Las Empresas de Seguridad quienes contratan, coordina, organiza y supervisa el trabajo de escolta privada y es su responsabilidad de comunicar las incidencias y partes de trabajo a Ministerio Interior. 
No se ha cambiado nada, se lo han permitido TODO, pues durante todos estos años y tras cientos de informes de incidencias y partes de trabajo sobre las actitudes y el mal uso que estaba haciendo muchos de los VIPs en el servicio de protección nadie ninguno de los tres mencionado hicieron nada para corregirlo. En algún que otro caso cuando ya estaba muy negra, lo que hacen es Cambiar de Equipo de Protección, pero el fondo de problema persiste, he conocido Protegido que en ultima década ha tenido más de 50 equipo de protección... y ustedes preguntaran como es posible, pues si lo es, aunque les parezca imposible...

Yo reconozco que como en todos los gremios hay gente que no vale y gente que mas que trabajar están para fastidiar y entorpecer, pero es imposible que los más de 50 equipo de protección que han pasado ahí sean todos unos malos profesionales... matemáticamente es imposible e increible y lo que he dicho hasta ahora no son más que el superficie de los muchos irregularidades que hay en el sector.

Hoy por hoy, para mi hay menos sentido quejarse de estas cosas.

Me llevo los buenos momentos que he vivido y experimento, gente que he conocido como algunos de mis instructores y compañeros que hoy son mis mejores amigos, son pocos de los muchos que compartí servicios e instrucción pero estos pocos son de una calidad Humana incomparable.

Como lo es el autor de este Blog, y Copropietario de la Academia G.E.S César Charro, a cesar le conocí en unos de mis primeros cursos de formación cuando ya estaba trabajando de Escolta y desde ahi le he podido conocer poco a poco y saber que es un buen hombre y un profesional implicado en su trabajo diario y otro trabajo como instructor por ello durante todos estos años he realizado varios cursos con él, incluso fuimos juntos como alumno en un curso de protección de alto riesgo en Alicante, uff que recuerdo... aun recuerdo que vimos un barco en dique seco a lado de la carretera y dije esporádicamente que... ¿ese no sera el barco de chanquete no? jajajajajajajaja nos partimos el culo los tres que íbamos en el coche... jajajaja luego nos pasamos unos días muy duro entrenando.

Bueno por eso digo que me sabe a agridulce cuando pienso en todo lo vivido como Escolta, pero aun así No renunciaría para nada este trabajo que tanto me gusta y apasiona.

Gracias Cesar por recordar de nosotros.