viernes, 25 de octubre de 2013

EL VERDADERO PERFIL DE UN ESCOLTA


En los tiempos de hoy existen diferentes clases de escoltas privado. Los hay desde individuos con un alto grado de preparación y entrenamiento hasta aquellos que por el simple hecho de tener una estatura y peso mayor al promedio ingresan a las filas de la protección personal como escoltas privados.

Los mejores y más entrenados elementos suelen ser personas que mantienen un bajo perfil cuando se encuentran en servicio. Saben mantener la calma ante situaciones de aparente peligro y saben también que uno de los riesgos más altos en los que pueden colocar a su protegido, es involucrarse o involucrarlo en incidentes menores. Sobretodo cuando deben considerar que en muchos casos la estrategia para medir, debilitar o neutralizar el esquema de seguridad personal que protege a una determinada persona, puede presentarse en forma de incidentes cotidianos.

De la misma manera, estos elementos con alto grado de preparación saben perfectamente bien como reducir su vulnerabilidad analizando desde los vehículos que habrán de utilizar, los niveles de blindaje necesarios, como emplear señuelos y efectúan una planificación de rutas por donde transitar y por donde escapar en caso de peligro.

Recordemos que además del entrenamiento en artes marciales, uso de armas, capacitación en sistemas de comunicación, sistemas de blindaje y el entrenamiento que reciben para saber como actuar en diferentes circunstancias, los escoltas verdaderamente preparados saben como utilizar un auto como medio de escape, medio de protección y arma defensiva.

El problema aquí es que muchos de los elementos que fungen como escoltas, generalmente provienen de instituciones policiales o militares donde mas que pensar por si mismos, fueron adiestrados para acatar ordenes y para actuar violentando toda una serie de normas sociales y jurídicas que en los ámbitos sobretodo castrenses, carecen de importancia.

Con tan solo observarlos podemos ver que muchos de ellos centran su grado de infalibilidad por el tipo de arma que portan; muchos otros no hacen otra cosa mas que mostrar al mundo entero el mero hecho de que cuentan con un arma, sin ponerse a pensar que de esta manera están brindando valiosa información a los personajes u organizaciones que pudieran estar interesadas en propinarle daños a su protegido.

Aunado a esto, se debe hacer notar que muchos de los individuos que portan este tipo de protección, suelen mal entender las capacidades, responsabilidades y límites de acción de sus escoltas. Por ello no es raro ver a estos sujetos realizando tareas ajenas a su ámbito tales como mandados, servicios de transporte escolar, cuida coches, etc.

Tampoco es desconocido que muchas personas –sobretodo del mundo de la farándula- suelen emplear a sus elementos de seguridad como gángsteres al darles instrucciones expresas de golpear o dañar a reporteros, empleados o a sus mismos fans.

Debemos tener bien presente que la delincuencia en su gran mayoría es del tipo organizado, cuentan con equipos de comunicación, armas de diversos calibres, contactos en corporaciones policíacas, militares y muchas veces mantienen tratos con otras organizaciones criminales más peligrosas y especializadas como las dedicadas al narcotráfico o al robo de autos. Por lo que no podemos darnos el lujo de pretender estar seguros, debemos actuar en consecuencia.

Por eso es de destacar que el ser Escolta no es solo tener un constitución física robusta, ni un arma; sino tener los entrenamientos adecuados para resolver problemas en los instantes necesarios, esas cualidades son las que nos diferencia de un escolta de primer orden del resto de los demás.
por Gustavo Moreira